Una tecnología para el uso del crudo nacional desarrollada por el Centro de Investigaciones del Petróleo (Ceinpet), basada en la termoconversión, ha roto con el mito de que el petróleo cubano de alta densidad y viscocidad no podía procesarse a partir de soluciones propias.
El resultado científico, fruto de años de trabajo del centro, adscrito a la Unión Cuba Petróleo (Cupet), fue destacado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en la sesión de abril del Consejo Nacional de Innovación (CNI).
Con esto, señaló el Jefe de Estado, «rompimos un criterio, un tabú que había en el país, de que el crudo nacional no se podía refinar, que no se podía emplear en otras cosas, y prácticamente lo teníamos condenado a que se usara directamente en un grupo de termoeléctricas».
ENERGÍA A LO CUBANO
La termoconversión es un proceso que permite mejorar las propiedades del crudo pesado y extrapesado (como el de la franja norte petrolera, que hoy es el más disponible y explotado en el país a pesar de su alta densidad, viscosidad y contenido de azufre), al favorecer la destrucción de algunos de sus compuestos más complejos a través del calentamiento controlado.
Es un proceso –explicaba al grupo de prensa de la Presidencia el ingeniero Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de Cupet– destinado básicamente a disminuir la viscosidad del crudo sin la necesidad de tener que mezclarlo con nafta, un producto que ha estado escaseando debido al bloqueo recrudecido, la persecución de los combustibles desde 2019 y ahora por el bloqueo energético.
La técnica de termoconversión para tratar nuestro crudo pesado –detalló– tiene un desarrollo de años por parte del Ceinpet, y hay un avance en el desarrollo de la ingeniería, por lo que ahora lo que hemos traído al Consejo Nacional de Innovación es el paso hacia una planta piloto a instalar en la refinería Sergio Soto, de Cabaiguán, en Sancti Spíritus.
Se hará allí para aprovechar las condiciones que esta planta tiene, las facilidades, como el agua, el vapor, la electricidad y sobre todo la experticia de su equipo de trabajo, que ha estado procesando este crudo desde el año 2010.
Será una planta piloto –argumenta el Director Adjunto de Cupet– que nos permitirá tener a la mano toda la ingeniería, los datos que se necesitan para poder escalar la tecnología y para desarrollar esta innovación propia, generada por nuestros investigadores; que nos permitará hacer plantas en lugares estratégicos para poder rebajar los contenidos de viscosidad del crudo pesado.
La implementación de esta innovación incluye a su vez una segunda etapa, dirigida al desarrollo catalítico a partir de lateritas cubanas; «o sea, con nuestros recursos naturales, para rebajar su contenido de azufre, que es otro gran desafío del crudo cubano».
QUIEN BUSCA NAFTA, LA ENCUENTRA
En el encuentro, los especialistas de Cupet también abordaron las soluciones que se han buscado ante la aguda escasez de nafta debido al bloqueo energético impuesto por el Gobierno de EE.UU.
Es un producto de la refinación del petróleo importado que históricamente se ha empleado en el país para rebajar la viscosidad del crudo y facilitar su extracción y transportación, y cuya disponibilidad se ha convertido –explicó el directivo– en el gran desafío de Cupet.
La falta de nafta –apuntó– nos obligó a buscar respuestas, y a partir de las propuestas innovadoras de un grupo de expertos de toda la Unión se llevó para la refinería Hermanos Díaz, de Santiago de Cuba, un crudo nacional segregado, de menor viscosidad, para su procesamiento y obtener este y otros productos.
Como parte de la prueba, expertos ingenieros de la propia instalación y del país elaboraron protocolos completos de desarrollo y adecuaciones a los sistemas tecnológicos que permitieron hacer una primera corrida de prueba experimental, con resultados positivos.
En este ensayo «logramos un diésel con una calidad, no de diésel especial, pero sí comercializable, que nos servirá para sustituir el que utilizamos en algunos procesos de perforación; produjimos nafta como solvente reductor de viscosidad, que en la primera corrida nos dio 15 días de cobertura para la producción petrolera y de gases en Varadero; y logramos un fuel comercializable que estamos evaluando usarlo tanto en la industria energética, en las plantas eléctricas, como en la industria del níquel.
«Creemos –resumió el Director Adjunto de Cupet– que estos son resultados positivos y una alternativa que el país ha buscado, que la Unión Cuba Petróleo de conjunto con el Ministerio de Energía y Minas ha propiciado y en la cual se ha puesto ciencia e innovación para potenciar el uso de nuestros recursos».
Entre otros resultados, el ingeniero Pérez Cardoso subrayó lo acertado de la estrategia del país para potenciar la innovación en el sector energético, porque –argumentó– «lo más importante es cómo aprovechar el recurso propio, lo que tiene nuestro país».
SÍ HAY RESPUESTAS DE LA CIENCIA Y LA INNOVACIÓN
El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, recordó los llamados que ha estado haciendo desde años anteriores, cuando ha enfatizado en que, ante la agresividad imperial, las soluciones energéticas tienen que ser propias, soberanas, desde la ciencia y la innovación, aprovechando tanto las fuentes de energía renovables (la solar, la eólica, la biomasa...) como el crudo nacional, incluyendo el incremento de la producción y también su refinación.
Pero, dijo, «para sorpresa mía el tema no era empezar a investigar, es que ya, como se dice aquí, había ciencia constituida, había investigación»; lo que había que hacer era ordenar y articular, y hemos visto cómo, al buscar una oportunidad dentro de la crisis, se rompió un tabú, el de que el petróleo cubano no se podía refinar.
Como un segundo elemento positivo, el Jefe de Estado ponderó el que este –aunque ha tenido la participación de las universidades– sea un resultado de un centro de investigación del entramado empresarial cubano, demostrando la capacidad que hay en ellos de realizar aportes científicos.
Se ha demostrado así –reiteró– «que en el país tenemos capacidad de ciencia, de innovación, de abordar problemas complejos desde una perspectiva de ciencia e innovación y encontrar soluciones para problemas estratégicos, que es un pensamiento que tenemos que seguir cultivando para que se traslade a todos los ámbitos de nuestra economía y de nuestra sociedad, porque no todos los sistemas empresariales tienen esta madurez de enfoque de resolver los problemas complejos apoyados en la ciencia y la innovación».
Y lo tercero –añadió–, es «que estas investigaciones las han liderado dirigentes empresariales, y dirigentes empresariales haciendo doctorados, que es otra de las cosas que destacamos era necesario cuando diseñamos el Sistema de Gestión de Gobierno basado en Ciencia e Innovación.
«Necesitamos tener doctores en los sistemas empresariales y una masa crítica de doctores en la administración pública, en el sector de la producción de bienes y servicios, para que sirvan de polea para el desarrollo científico e innovador», subrayó.





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