
En tiempos de definiciones, Cuba resiste acompañada por pueblos hermanos que no la dejarán sola
La solidaridad siempre ha sido un pilar dentro de la Revolución Cubana desde sus inicios. Ejemplo de ello tenemos en diferentes etapas de nuestro proceso revolucionario, y miles de agradecidos por todo el mundo que llevan en sí la estrella solitaria tatuada en sus corazones, tras haber recibido los beneficios de nuestros profesionales.
Hoy, luego de las amenazas de Donald Trump de tomar a Cuba cuando lo considere necesario y de arreciar el bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla caribeña, más de 600 hermanos y hermanas de 33 países llegaron hasta La Habana alzando la voz de la solidaridad.
En el Palacio de las Convenciones, lugar que ha acogido en otras ocasiones intercambios de este tipo, los integrantes del Convoy Nuestra América reafirmaron una vez más que "Cuba no está sola, ni lo estará jamás", lo que significa el compromiso inquebrantable de los activistas, organizaciones y representantes políticos que viajaron a Cuba para traer ayuda humanitaria.
El encuentro estuvo presidido por el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y otros miembros de la máxima dirección del Partido, el Estado y el Gobierno del país.
Fernando González Llort, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), inauguró las intervenciones al

calificar el convoy como un hecho histórico: "Este Convoy hace historia para Cuba y para el mundo. Nos reafirma que los pueblos unidos son invencibles", destacó.
El plenario se llenó de voces que pedían el fin del bloqueo contra Cuba, algunas de ellas conocidas y otras de quienes visitaban la isla por primera vez, pero que sienten la causa cubana como suya.
Entre esas voces destacadas figuraron representantes de diversos países. Fernando Pereira, del Frente Amplio de Uruguay, agradeció la histórica solidaridad cubana y defendió la necesidad de no perder "el alma" ni la voluntad de defender la verdad, afirmando que "hoy Cuba es nuestra verdad". Medea Benjamin, activista estadounidense, hizo levantar la mano a los numerosos compatriotas presentes —mayoría en la sala— y rechazó la política agresiva de Washington, incluyendo el bloqueo que califica de "genocida" tras más de 60 años.
Michele Curto, presidente de la Agencia para el Intercambio Económico y Cultural con Cuba, conoce bien lo que significa la solidaridad de Cuba hacia su pueblo italiano, un gesto que en medio de la Covid-19 salvó vidas en ambas naciones gracias a la colaboración médica en Italia y a los donativos realizados a los hospitales cubanos. En su intervención enfatizó que "defender Cuba es defender el mundo que queremos", y advirtió que si algún líder amenaza con tomar la isla, "nosotros con más gusto la vamos a defender".
"No estamos aquí para decirles lo que tienen que hacer, tremendo respeto le llevamos", destacó el empresario italiano, quien también llamó a "halar a la Unión Europea para que no ocurra otra vergüenza como en Venezuela".
En su intervención, Curto dejó clara la esencia del internacionalismo verdadero: acompañar sin colonizar, estar sin imponer, respetar sin condicionar.

Ada Galano, cubana residente en Italia, expresó con emoción que "Cuba recibe todo lo que le ha dado al mundo" y reafirmó su compromiso de defender la patria "hasta la última paloma de la paz".
Gerardo Pisarello, diputado en el Congreso español, subrayó la hidalguía del pueblo cubano, mientras que la representante a la Cámara colombiana María Fernanda Carrascal agradeció el apoyo histórico de Cuba a la paz en su país y alertó que lo que ocurre con la isla podría repetirse en cualquier nación del continente.
Mónica Valenti, del Foro de São Paulo, llamó a superar el apoyo verbal con campañas concretas de recaudación y ayuda material. Claudia de la Cruz, también estadounidense, sentenció: "Sabemos quién es el enemigo y cómo actúa, porque vivimos en su suelo".
Cuba sigue siendo un pueblo de ¡Patria o Muerte!
"Ustedes están construyendo los puentes que nadie puede destruir", afirmó Díaz-Canel a los asistentes, destacando la pureza de la bandera de la solidaridad internacional. El mandatario reconoció la presencia de viejos amigos y, especialmente, de muchos jóvenes, a quienes calificó como guardianes del futuro y agentes de cambio en un mundo marcado por agresiones y masacres, como la que sufre el pueblo palestino.

En su intervención central, Díaz-Canel desmontó narrativas sobre la ilegitimidad de la Revolución cubana, recordando que derrocó una dictadura y ha contado con el apoyo popular durante 67 años. Cuestionó el bloqueo como la mayor violación de derechos humanos, que afecta a diario a la población, y rechazó las acusaciones de terrorismo contra Cuba, víctima histórica de actos de ese tipo.
Destacó que "los pueblos están con Cuba y los gobiernos que escuchan a sus pueblos están con Cuba". Además, el jefe de Estado subrayó que "quien se levanta con Cuba, se levanta para todos los tiempos".
"El ejemplo es lo que los inquieta", dijo el presidente, aludiendo a la cooperación médica y educativa cubana en el mundo. Reafirmó la unidad de la dirección revolucionaria y la disposición a defender la patria "dando la vida si fuera necesario".
El mandatario cubano señaló que los asistentes han traído un corazón, y es el corazón de la solidaridad. A ellos les dio las gracias infinitas por no dejar al pueblo cubano solo y les dijo: "Cuando un pueblo lucha dignamente, otros pueblos lo acompañan".
El Convoy Nuestra América, que ha recolectado toneladas de ayuda humanitaria, se erige como respuesta concreta a las presiones crecientes contra la isla, demostrando que la solidaridad internacional trasciende las palabras y se materializa en hechos.

Con banderas de todos los continentes y rostros diversos —incluyendo decenas de jóvenes estadounidenses—, el Palacio de las Convenciones se convirtió en escenario de una verdad compartida: en tiempos de definiciones, Cuba resiste acompañada por pueblos hermanos que no la dejarán sola.




Haz un comentario