Ser médico y ser cubano es un acto de amor (+Video)

Xenia Balón y Daina Caballero
PCC
Voluntariedad e internacionalismo marcaron a la primera brigada médica cubana que el 23 de mayo de 1963 viajó rumbo a Argelia con 29 médicos, cuatro estomatólogos, 14 enfermeros y siete técnicos de la salud

En la inauguración de la Escuela de Medicina Playa Girón, de La Habana, el Comandante en Jefe Fidel Castro planteó la necesidad de enviar una brigada médica a Argelia, país africano que tras su independencia sufrió el éxodo masivo  de los médicos franceses allí radicados.

En su discurso Fidel señaló: «Hoy podemos enviar solo 50, pero dentro de 8 o 10 años, quién sabe cuántos, y estaremos ayudando a nuestros hermanos […] porque la Revolución tiene el derecho de recoger los frutos que ha sembrado. […]»

Voluntariedad e internacionalismo marcaron a la primera brigada médica cubana que el 23 de mayo de 1963 viajó rumbo a Argelia con 29 médicos, cuatro estomatólogos, 14 enfermeros y siete técnicos de la salud.

A 58 años de esta muestra de tradición internacionalista y cultura solidaria, la Dra. Yoandra Muro Valle considera que dichas cualidades son la esencia de los profesionales de la salud que durante más de 50 años han prestado sus servicios desinteresadamente a los más necesitados en África, América Latina y Asia.

¿Cuál fue su primer acercamiento a la medicina y cómo supo que esta era su vocación?

No recuerdo haber tenido otra opción en mi vida que no fuera ser médico, quizás no sabía que era la profesión estar vestida de blanco, dar una consulta, pero siempre fue una decisión desde pequeña. Es algo que de alguna manera venía conmigo y ni tan siquiera tenía personas cercanas, ni familiares que hubieran incursionado en la medicina. Pero siempre ante la pregunta que les hacen a los niños de pequeño de - qué quería ser cuando fuera grande-  mi respuesta era ser médico.

 ¿Considera que ser internacionalista va unido a la concepción de ser médico en Cuba?

El tema del internacionalismo es algo que lo aprendemos desde niño, desde que somos pioneros, desde que hablamos del internacionalismo del Che y de alguna manera, yo creo que los médicos cubanos que se van formando llevan esa tradición que también se inculca en su paso por las diferentes organizaciones. Al médico cubano hay algo que le falta si no es internacionalista. Es decir, ese hecho de ir a cumplir una misión fuera de su país es lo que complementa lo que completa esa esencia de servir como un profesional de la salud.

¿Cómo logra un médico cubano establecer la empatía con pacientes de diferentes credos, culturas, ideologías?

Ser médico y ser cubano es una mezcla que te va haciendo diferente, para no decir ni mejor ni peor, pero sencillamente diferente por la manera de actuar, por la manera humana en la que tratamos a los pacientes, por nuestro desempeño desinteresado, un trato de amor, ternura; cualidades que tenemos incorporadas como parte de nuestra personalidad, es genético.

Eso choca mucho, en el inicio, a algunos pacientes. No están acostumbrados a que los miren a los ojos, a que los toquen, a que les presten atención. Más bien, desgraciadamente, estas partes de la sociedad que atendemos las brigadas médicas cubanas, generalmente, son aquellas que no tienen el acceso a la salud. Nuestro Comandante Fidel Castro nos decía ángeles y realmente no es por gusto. Es verdad que el comportamiento es totalmente diferente y hay que verlo en sus miradas. Yo tengo la experiencia de Guatemala, cuando empezó el Programa Integral de Salud, y fue difícil nuestra estancia en las zonas intricadas de esa nación. Los médicos subieron a esos pueblos con sus mochilas y fueron entregando medicamentos y el guatemalteco, en aquellos inicios, no entendía, pero además no creía en esa medicina que no costaba dinero. ¿Cómo era posible que algo los fuera a curar y no se les cobrara? Hubo mucho que cambiar en el pensamiento de aquellas personas, en buscar con voluntad que creyeran en nosotros y que nos confiaran su salud sin que mediara pago alguno. Y eso fue marcando la diferencia. Ese trato posibilitó que en Bolivia, nosotros tuviéramos pacientes que venían desde Perú o de otras zonas fronterizas a verse con los médicos cubanos, sencillamente por la opinión y la manera en que actuaban nuestros galenos.

¿De sus experiencias internacionalistas ha sido Bolivia la más compleja? ¿Cómo recuerda los sucesos del golpe de estado en ese país?

Bolivia es una misión histórica, una misión que el Comandante Fidel en el 2006 decidió a raíz de las inundaciones que sucedieron en el país y ya empezando el gobierno de Evo mandaron la primera brigada para todo el desastre que estaba ocurriendo. Nos mantuvimos allí por 13 años, hasta el momento del golpe de estado, con más de ocho mil profesionales y con un marcado impacto de nuestra labor. Prácticamente los 33 hospitales donde trabajan los médicos cubanos fueron donados por nuestro gobierno, al igual que los 15 centros oftalmológicos. En todo ese tiempo, creamos un vínculo muy fuerte con los pobladores,  pues habíamos llegado a lugares donde nunca hubo asistencia médica.

Al estallar el golpe de estado fue muy difícil, porque fue pasar de esa historia, de ese reconocimiento y levantarte al otro día siendo tratado como un terrorista. Fue algo brusco y fascista. Nos encontramos con una derecha muy fuerte, que ejercía muchísima presión, mucha violencia y que tenía como respaldo la redes sociales para crear un ambiente de falsedad. Sentimos mucho peligro, dolor, no entendíamos como era posible que un pueblo que había estado contigo hasta el día anterior olvidara la historia. Para los cubanos la historia es algo esencial. De momento, ante la interrogante de la  policía, nosotros nos parábamos delante del boliviano y decíamos: como que no nos conoces, tú eres nuestro paciente, lo fuiste hasta ayer, como tú me vas a preguntar quién soy. Además la manipulación mediática fue extremadamente fuerte y en ella se apoyó parte de la población que estaba en contra de todo el proceso de Evo. Empezaron a mostrar fotos nuestras en la televisión, de las oficinas, las cuales catalogaban como el cuarto del pánico cubano, como espacio de torturas y hasta fuimos acusados de pagar y promover las huelgas, que éramos los ideológicos del proceso.

Hoy nos mantenemos, después de año, los miembros de esa brigada en el tema de la comunicación, de internet, de saber, de conocernos y querernos. Tuvimos que unirnos, hubo una muestra de muchísima disciplina, de colegiar cada decisión, de ser valientes, de usar la única alternativa que teníamos para llegar al lugar y poder regresar a Cuba y, sobre todo, de confiar. Eso marcó a todo el colaborador que estuvo en Bolivia y a un año no deja de afectarnos, de dolernos. Nosotros tenemos una frase y es Bolivia duele.

Como parte del golpe se arreciaron las campañas de difamación mediática contra los médicos cubanos allí. ¿Cómo valora esta forma de guerra no convencional contra Cuba?

Se basan en la mentira. Si tú utilizas la inteligencia te das cuenta que la manera en que tratan de desacreditar las brigadas médicas cubanas es una incongruencia total. Es su manera desesperada de hacerle daño a algo que es tan noble. Salvar una vida, devolverle la vista a alguien, que un niño nazca en tus manos, salvar a alguien -que solo tiene la solución porque el único médico que está ahí es un cubano- eso es muy difícil de tapar y de desacreditar. Incluso, el último año de Bolivia, eso fue una de las cosas más crueles que pasamos. La difamación contra el colegio médico, trataban de ponernos en una mala posición, de culparnos de malas prácticas. Yo lo veo como acciones desesperadas para tratar de tapar una verdad

¿Cuál es la principal enseñanza que le trasmite a sus estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Medicina?

Los jóvenes de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) tienen una gran mezcla. Primero van entendiendo y conociendo a sus profesores, van aprendiendo de su humildad, de su sencillez. Se conectan con el pueblo cubano y aprenden de su día a día. Hoy, por ejemplo, en la ELAM hay 92 países. Esa unidad de tantas culturas, costumbre, de tantos aspectos a conciliar, que enseñar, que hablar de respeto; incluso en temas políticos, culturales y religiosos; hacen que ellos crezcan mucho y se formen diferentes. Uno tiene que ver en las redes sociales a los egresados de la ELAM de como hablan de ese recuerdo de Cuba, de lo que aprendieron, del compromiso que tienen. Esa formación se la llevan. La principal enseñanza, es el ejemplo de ese profesor que está en la clase, en el hospital, que lo acompaña, lo enseña, que se preocupa, que ve su modo de tratar al paciente y eso los nutre mucho. Hoy, solamente llegar a un país, en 6 meses aprender un idioma, enfrentar una carrera de medicina, lograr comunicarse, entenderse, convivir, eso tiene unos parámetros, de verdad que te van haciendo muy sensible. Se enseña con el ejemplo de Cuba, con lo que ellos ven día a día y tienen la posibilidad que no tiene el estudiante cubano: es la comparación de dónde vienen y a dónde llegan. Hay que oírlos hablar, luego de 6 meses en Cuba, la pasión con que lo hacen y uno dice quién se los enseñó, solo es su experiencia vivida.  

¿Qué es Cuba para usted?

Cuba es transformadora. Revolución es amor. Es altruismo, es crecimiento, es deseos de hacer las cosas, es eso que te hace levantarte todos los días y ponerte un nuevo reto. Ese que nos impone toda la situación que tenemos, ese bloqueo que no nos deja detenernos, nos quitan esta alternativa y buscas otra. Esa es la revolución y siempre conlleva al movimiento. Nosotros los cubanos nunca nos quedamos sin alternativa. Y es lo que nos pasa cuando andamos de misión, todos se sorprenden porque para el cubano no hay nada imposible. Cuba es una Revolución