Nosotros no le vamos a fallar nunca al Partido

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El 8vo. Congreso del Partido comenzó justamente hace cinco años, el 19 de abril de 2016, cuando el General de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del pcc, convocó a trabajar duro para cumplir los acuerdos emanados de la 7ma. edición
Que los debates se parezcan a lo que espera el pueblo, con esta premisa comenzaron a llegar a La Habana los delegados al 8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba. Foto: Juvenal Balán

Para Tasman Mair Santiesteban, el 8vo. Congreso del Partido comenzó justamente hace cinco años, el 19 de abril de 2016, cuando el General de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Comité Central del pcc, pronunció el discurso de clausura del 7mo. Congreso, en el cual convocó a trabajar duro para cumplir los acuerdos emanados de aquella reunión.

Descendiente de los braceros caribeños que vinieron a Cuba a hacer zafra –no hay más que ver su fisonomía y escuchar su primer apellido para adivinar que por sus venas corre sangre jamaicana– el actual secretario del Comité del pcc en el central Uruguay, de Sancti Spíritus, andaba por la antigua Unión Soviética en su tercer año de Geología, cuando sobrevino la desintegración del campo socialista y de la urss.

Tasman regresó entonces a su natal Camagüey, donde se hizo ingeniero químico, y enseguida, como sus antepasados, comenzó a trabajar en el central Haití, antiguo Macareño, hasta que el redimensionamiento de la industria azucarera lo trajo hasta el Uruguay, en 1997.

En la industria de Jatibonico se inició como obrero, y luego fue transitando como técnico, jefe de Fabricación, jefe de Turno Integral y jefe de Producción, responsabilidades que, desde 1998, ha simultaneado con diferentes cargos en el Partido, desde secretario general de núcleo (1998) hasta miembro del Comité Central (2016).

Como una experiencia muy enriquecedora define él los últimos cinco años, «un periodo en el que nos hemos consagrado a cumplir lo acordado, y en el que Raúl, pleno tras pleno, nos ha venido diciendo que, por muy difíciles que sean las circunstancias, siempre que se crea en los ideales hay salidas, hay soluciones».

La continuidad –dice él– es un término mucho más amplio que el lógico tránsito generacional. Es también el rumbo que sigue la Revolución, desde Céspedes hasta hoy. «La continuidad está en todas partes, por ejemplo, en la manera en que preparamos nosotros a los jóvenes del central, para que dentro de unos años ocupen nuestros cargos».

Sobre la importancia de alistar a las nuevas generaciones de cara al futuro, mucho puede hablar también la joven ingeniera geóloga Alianna Corona Rodríguez, una apasionada de la docencia que, desde su graduación en 2006, puso su alma en las aulas de la Educación Superior, ahora como profesora del departamento de Ingeniería forestal, responsabilidad que comparte con el cargo de secretaria del Comité del Partido en la Universidad de Granma.

«La militancia partidista no se circunscribe solo a reuniones; nuestros comités son mucho más, porque al Partido nada le es ajeno, y en la organización he encontrado mi mejor manera de ser cubana y revolucionaria», aseguró esta delegada granmense quien, a sus 37 años, asistirá a la cita como representante del sector educacional en esta provincia.

«La universidad forma, no solo al profesional, sino también a esos muchachos y muchachas que asumirán los diversos frentes de defensa cotidiana de Cuba. Con esos jóvenes, la militancia partidista puede contar porque con ellos la continuidad está garantizada».

 

UN CONGRESO A LA ALTURA DE SU PUEBLO

«Que los debates se parezcan a lo que espera el pueblo». Esa es la mayor aspiración de la doctora pinareña

Mayté Cabrera Hernández, de cara al 8vo. Congreso que mañana comenzará.

Para la especialista en primer grado de Radiología, esta será una cita histórica, en un momento crucial para el país: «La pandemia de la covid-19 y la crisis económica que se ha desatado a nivel mundial han sido un desafío para el desarrollo de Cuba. A causa de este complejo contexto, y de la política extremadamente agresiva de la última administración estadounidense, vivimos un momento muy retador, y eso le imprime un carácter particular al Congreso».

Integrante del Comité Central, con una rica trayectoria partidista que ha sabido alternar con importantes responsabilidades en la Universidad de Ciencias Médicas de Pinar del Río, los hospitales León Cuervo Rubio y Abel Santamaría, y el pediátrico Pepe Portilla, Mayté Cabrera advierte que las nuevas generaciones no olvidan la historia, y que están conscientes de la importancia de mantener las conquistas del socialismo. «Tenemos grandes expectativas y el reto de que el Congreso esté a la altura del momento histórico, del ejemplo de Fidel y de nuestro pueblo».

Esa es la máxima que acompaña también al quehacer de Carlos Garrido Pérez, primer secretario del Comité Provincial del Partido en Ciego de Ávila, un cuadro a quien, con frecuencia, suele vérsele los domingos, lo mismo en un campo de caña que en un central azucarero.

Garrido, como lo llaman en Ciego, marca en rojo las insatisfacciones por resolver y los retos por sortear en momentos en que se hace más imperante derribar todo obstáculo que impida el perfeccionamiento del modelo económico que construye Cuba, en el camino hacia un socialismo próspero y sostenible.

Por ello asegura que el Congreso dará continuidad a la obra que defiende la mayoría de los cubanos: «Corresponde a las actuales y futuras generaciones hacer un balance

exhaustivo y una evaluación profunda de los documentos, que nos permitan trazar líneas programáticas de cara al futuro que todos aspiramos».

 LAS ARMAS DE SILA Y DELIA ROSA

Aunque vivan a más de 600 kilómetros de distancia –una en Santiago de Cuba y la otra en Cienfuegos–, aunque se entreguen desde frentes muy distintos (una es jubilada y secretaria de un núcleo zonal, y la otra presidenta de una cooperativa campesina), y aunque sus edades biológicas tengan varias décadas de diferencia, Sila de la Caridad y Delia Rosa llevan las mismas armas al Congreso de los comunistas cubanos: la eficiencia y las ideas.

Sila de la Caridad Noriega Romaguera compara su elección como delegada al 8vo. Congreso del Partido con otro momento sumamente emocionante vivido hace años, cuando tuvo frente a ella al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, por primera vez.

«En aquella ocasión –refiere– era una joven militante que recibía el saludo y un beso de nuestro máximo líder, y tras más de 50 años vinculados ininterrumpidamente al trabajo del Partido, que me han permitido valorar su fortaleza, y el desvelo por la patria y nuestro pueblo, asistir ahora a la cita, que sellará la unidad y la continuidad en torno a la organización y a la Revolución, es otro gran impacto.

«Vivimos momentos cruciales frente a un imperio que nos odia desde el mismo momento en que nos liberamos de la colonia y, en medio de su hostilidad, de una crisis global y de la pandemia que afecta al mundo, tenemos una obra y muchos principios que defender, y si bien estamos dispuestos a hacerlo con las armas en las manos, no se trata en este instante de eso.

«En este contexto –precisa– tenemos que hacerlo mediante la estrategia trazada hacia un modelo económico sustentable, por la soberanía alimentaria, con el ejemplo que nos han inculcado Fidel, Raúl y Díaz-Canel, con un trabajo ideológico bien diseñado, la activa participación de los jóvenes y la unidad de todo el pueblo, que aseguren la irreversibilidad del socialismo».

Con solo 27 años, la campesina Delia Rosa Espino Ramos es la presidenta de la delegación de base de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños de la cooperativa de créditos y servicios Antonio Maceo Grajales, del municipio de Abreus, y la más joven delegada de Cienfuegos al 8vo. Congreso del Partido.

Dice que se siente preparada y con una visión más profunda para asistir al evento, dado el importante paso previo que constituyó la lectura y discusión de los documentos que serán analizados, lo cual la proveyó de elementos fundamentales de cara al debate.

En tanto representante de las nuevas generaciones que es, ella se considera parte de ese futuro que proseguirá manteniendo en alto los estandartes levantados por nuestro proceso social desde 1959.

Delia Rosa Espino añade que verterá sus criterios como joven campesina, y llevará la voz de los hombres y mujeres de su sector, quienes le han pedido que transmita a la dirección de nuestro Partido que la gente del surco seguirá defendiendo siempre la obra social que los hizo libres y los dignificó: «Yo trabajo junto a ellos, cada día, y también siento lo mismo que mis compañeros. Nosotros no le vamos a fallar nunca al Partido».