Las Marianas de la Sierra

MsC. Leisy Figueredo Milanés.
Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de la Habana
Fidel Castro Ruz consideró que las mujeres podían realmente empuñar las armas y serían incluso mejores y más disciplinadas que los hombres.

“En la mentalidad de numerosos compañeros, aquellas mujeres no podrían jamás combatir; en la mentalidad de algunos compañeros, era un error entregarle un arma a una mujer, cuando sobraban —según decían— hombres para combatir. Sin embargo, los hechos demostraron una verdad: que aquellas mujeres combatieron contra los soldados de la tiranía, que aquellas mujeres combatieron, y le hicieron en los combates al enemigo una proporción de bajas mayor que las que le habían hecho los hombres en otros combates.”[1]

La lucha de la mujer por la emancipación en Cuba tiene ya unos cuantos siglos. La valentía y el ímpetu de la mujer cubana se escapan de un sector o medio en específico. En la actualidad la balanza de género se ha inclinado a su favor, el auge de artistas femeninas, doctoras, maestras, ingenieras, científicas, deportistas, investigadoras, policías, agricultoras, así lo demuestran.

La Revolución Cubana, junto con las miles de mujeres que no se rindieron, que lucharon por materializar sus sueños y trabajaron duro para brindarles a sus hijas una sociedad menos patriarcal y más inclusiva, ha sido el agente de cambio fundamental en todo el proceso emancipatorio.

Con Fidel Castro a la cabeza, Cuba se convirtió en un laboratorio social. Lograr la igualdad de género ha sido una premisa fundamental, y aunque en la actualidad todavía se trabaja mucho en función de ello, ya se recogen los frutos.

Desde antes del triunfo revolucionario, su máximo líder daba pasos firmes hacia una mayor inserción de la mujer en las tareas del Ejército Rebelde. Lo que comenzó por ser un grupo de mujeres que brindaban su apoyo dentro de la guerrilla, se convirtió en un Pelotón femenino de combate llamado Mariana Grajales.

Fidel Castro Ruz consideró que las mujeres podían realmente empuñar las armas y serían incluso mejores y más disciplinadas que los hombres. Convocó a una reunión a los miembros del mando del Ejército Rebelde y aunque encontró el apoyo de varios combatientes, en particular el respaldo de la heroína Celia Sánchez Manduley, sabía que hallaría oponentes al tomar tal decisión, porque prevalecía en algunos la desconfianza en la capacidad combativa de la mujer.

Al término del encuentro, luego de horas de discusión, el 4 de septiembre de 1958, se dirigieron a Radio Rebelde y allí quedó constituido el pelotón de mujeres del Ejército Rebelde, las que han pasado a la historia como Las Marianas o Las Marianas de la Sierra.

Estas muchachas, inspiradas en las más profundas raíces patrióticas del pueblo cubano, desempeñaron oficios propios y supieron enfrentar los prejuicios machistas de la época al reclamar el derecho de luchar contra el régimen de Fulgencio Batista como miembros del Ejército Rebelde, empuñando las armas y combatiendo al enemigo en la primera línea de combate.

Ellas fueron:

1.-Jefa: Isabel Luisa Rielo Rodríguez, San Luis, Santiago de Cuba.

2.-Segunda jefa: Delsa Esther Puebla Viltres (Teté), Yara, Granma.

3.-Olga Esther Guevara Pérez (Olguita), Pilón, Granma.

4.-Ángela Antolín Escalona (Angelina), Campechuela, Granma.

5.-Edemis Tamayo Núñez (la Gallega), Bartolomé Masó, Granma.

6.-Orosia Soto Sardina, Buenavista, Granma.

7.-Flor Celeste Pérez Chávez, Yara, Granma.

8.-Eva Rodríguez Palma, Buey Arriba, Granma.

9.- Lilia Rielo Rodríguez, San Luis, Santiago de Cuba.

10.-Rita García Reyes, Jiguaní, Granma.

11.-Juana Bautista Peña Peña, Pilón, Granma.

12.-Ada Bella Acosta Pompa, Buey Arriba, Granma.

13.- Norma Rosa Ferrer Benítez, Yara, Granma.

El Pelotón Mariana Grajales tuvo su bautismo de fuego en el combate de Cerro Pelado, el 27 de septiembre de 1958.

La General de Brigada Teté Puebla cuenta que al crearse el Pelotón el Jefe del Ejército Rebelde les dijo: «Ahora ustedes empezarán por ser mi guardia personal», y así demostró su confianza en ellas. Precisamente Teté, luego de la victoriosa Batalla del Jigüe (del 11 al 21 de julio) fue escogida por el Comandante en Jefe para ser la mensajera rebelde y coordinar la entrega de cientos de prisioneros a la Cruz Roja Internacional.

El Pelotón Femenino se sumó el 2 de enero de 1959 a la Caravana de la Libertad y entró el 8 de enero a La Habana con Fidel.

 

[1] Fidel Castro Ruz, en su discurso del 23 de agosto de 1960.