LA MASACRE DE LA EXPEDICION DEL CORYNTHIA

María Caridad Pacheco González
Unión de Historiadores de Cuba
Durante la ceremonia de inhumación de los restos de los combatientes, el 28 de mayo de 1959, el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro señaló que “las revoluciones solo se producen cuando hay causa para ellas, y cuando se desatan, como dijera el Titán de Bronce, han de estar en pie mientras quede una injusticia por reparar”.

El 28 de mayo de 1957 se escribió una de las páginas más sangrientas de la historia de Cuba, cuando una masacre indiscriminada acabó con la vida de 16 jóvenes quienes venían a luchar en la Sierra Maestra contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Unos 27 hombres eran los expedicionarios del yate Corynthia, el cual zarpó del sur de la Florida el día 19 con la intención de arribar a tierra cubana en un máximo de dos jornadas, pero la difícil travesía demoró su llegada al lugar de destino. El desembarco se produjo por la bahía de Cabonico en la costa norte de la entonces provincia de Oriente, tres días después de lo previsto.

El contingente expedicionario fue preparado por la Organización Auténtica, grupo de proyección insurreccionalista formado por el ex mandatario cubano Carlos Prío Socarrás, fuera del poder desde marzo de 1952 por un golpe de Estado que le propinara Fulgencio Batista. Sin embargo, la operación estaba destinada al fracaso ya que faltos de prácticos, agotados y hambrientos, el contingente se fracciona en dos unidades con el fin de alcanzar la Sierra Cristal, y el 28 de mayo, a causa de una delación, 16 de los integrantes del grupo más numeroso dirigido por Calixto Sánchez, al llegar a las inmediaciones de un poblado conocido como Brazo Grande, cercano al río Cabonico en el actual municipio holguinero de Mayarí, fue apresado.

Y mientras esto sucedía en la noche del mismo día 27 las tropas rebeldes se preparaban para atacar el Cuartel del Uvero con la intención de distraer a las fuerzas de la tiranía de manera que disminuyera la presión sobre los acosados hombres. Fue una decisión difícil, explicó el propio Comandante en Jefe en su reflexión Un esclarecimiento honesto, publicada el primero de junio de 2012, pues la fuerza rebelde, aunque reforzada con una columna de 50 hombres armados y ducha en emboscadas y acciones sorpresivas, aún no poseía la experiencia que mostró más adelante. Pero primó el sentimiento de solidaridad con quienes habían venido a luchar por la Patria, aunque pertenecieran a otro partido político.

Dos modos de actuación muy opuestas marcarían a los hombres de uno y otro bando, pues mientras los revolucionarios curaban a los heridos caídos y compartían con ellos los alimentos, las fuerzas dirigidas por Fermín Cowley, trasladaban a los expedicionarios hasta un lugar conocido como Arroyo La Marea en la noche del 28 de mayo. Allí, amarrados con alambre de púas, fueron bestialmente ametrallados, momentos después de que la radio trasmitiera un supuesto "parte oficial" en el que se anunciaba la caída de los revolucionarios, luego de un cruento enfrentamiento. Entre los mártires caídos se encuentran: Calixto Sánchez White, Joaquín Ferrer de Blanck, Gustavo Ferrer de Blanck, Hubert de Blanck Ortega, Cleto Collado del Cueto, Luis Vázquez López, Ernesto Ceballos Baeza, Pedro Pablo González Mir, Roberto Martínez Reverón, Juan Fornes Pina, Sergio Sierra Cabrera, Saúl Delgado Duarte, Humberto Vinat Agüero, Jorge Prieto Ibarra, José Alberto Félix Suezcun Gutiérrez y Jesús Miguel Iglesias

Durante la ceremonia de inhumación de los restos de los combatientes, el 28 de mayo de 1959, el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro señaló que “las revoluciones solo se producen cuando hay causa para ellas, y cuando se desatan, como dijera el Titán de Bronce, han de estar en pie mientras quede una injusticia por reparar”.