La carga de aquellas palabras

Pedro de la Hoz
Granma
Ser inclusivos es contar con todo el que pueda contar para que la cultura confirme nuestro compromiso con la ruta que hemos emprendido y a la que no renunciaremos

Cuando Fidel compareció ante un grupo de creadores de diversas disciplinas el 30 de junio de 1961, con un discurso conocido como Palabras a los intelectuales, fue mucho más allá del despeje de incógnitas, dudas y resquemores que flotaban en el ambiente acerca de cuál y cómo sería la relación entre la vanguardia política que conquistó el poder en enero de 1959 y la vanguardia artística y literaria.

Al sentar pautas para el encauzamiento de la política cultural de la Revolución, lo hizo con visión de futuro, pero sin la pretensión de dictar fórmulas inamovibles. Al espectro inclusivo, que garantizaba todas las expresiones –«la Revolución defiende la libertad, la Revolución ha traído al país una suma muy grande de libertades, la Revolución no puede ser por esencia enemiga de las libertades», dijo Fidel– se añadía una perspectiva inédita: la democratización de la vida cultural.

Toda libertad, subrayó Juan Marinello, implica una gran responsabilidad. Una y otra debe ser compartida por escritores, artistas y promotores al frente de las instituciones culturales, en permanente diálogo que deje atrás prácticas verticalistas y voluntarismos.

En los últimos dos años han aflorado experiencias alentadoras en la fluidez comunicativa entre creadores e instituciones, lo cual no quiere decir que todo marcha sobre ruedas.

Los sistemáticos encuentros de la máxima dirección partidista y de Gobierno con escritores y artistas, a tenor con el seguimiento de los acuerdos y planteamientos del IX Congreso de la Uneac, dan la medida de cómo se pueden y deben abordar problemas complejos y avanzar de conjunto hacia posibles soluciones.

En cuanto a la naturaleza del arte, si queremos preservar y desarrollar el espíritu de aquellas palabras fundacionales de Fidel, no olvidemos que la creación muchas veces rompe esquemas, se adelanta a procesos sociales, revela agudos conflictos y arroja miradas a los lados oscuros de la vida.

Ser inclusivos es contar con todo el que pueda contar para que la cultura confirme nuestro compromiso con la ruta que hemos emprendido y a la que no renunciaremos.