Guido, “Inti”, Peredo Leigue (1937-1969): Un gran combatiente

Dra.Cs Históricas Ma. del Carmen Ariet García
Coordinadora Académica del Centro de Estudios Che Guevara, Cuba  
Desde los primeros años de los 60 se identifica con las luchas de liberación y junto a su hermano Coco Peredo y otros jóvenes militantes, prestan una valiosa contribución en la organización del Ejército Guerrillero del Pueblo al mando del periodista Jorge R. Masetti

Inti Peredo (extrema derecha) tuvo un papel esencial en la organización del frente guerrillero Autor: Juventud Rebelde

Guido, “Inti”, Peredo Leigue: Nace en Cochabamba, Bolivia, el 30 de abril de 1937, pero desde muy pequeño su familia se traslada a Trinidad, Departamento del Beni. Transcurre su formación bajo la influencia de su padre, el profesor y escritor Rómulo Peredo, dando muestras de interés por los problemas sociopolíticos del país.

 En 1950 funda, con un pequeño grupo de jóvenes, el Partido Comunista en la zona, convirtiéndose en un destacado cuadro de la organización. Como militante ocupa diversas responsabilidades, primero en la Juventud Comunista y en el propio Partido en La Paz, llegando a ser Primer Secretario del Comité Regional y miembro del Comité Central hasta su ruptura con la línea claudicante dispuesta por Mario Monje, en ese entonces secretario general del Partido boliviano.

Desde los primeros años de los 60 se identifica con las luchas de liberación y junto a su hermano Coco Peredo y otros jóvenes militantes, prestan una valiosa contribución en la organización del Ejército Guerrillero del Pueblo al mando del periodista Jorge R. Masetti, que operaría en la provincia de Salta, Argentina. De igual modo, colaboraron con los revolucionarios peruanos inmersos en la lucha por la liberación del país

Su labor destacada como militante permite, en marzo de 1966, el contacto del cubano José Martínez Tamayo, “Ricardo”, futuro combatiente de la guerrilla comandada por el Che,  con el objetivo de organizar e iniciar los preparativos del foco guerrillero en Bolivia. Meses más tarde, elabora un informe para el Congreso Regional del Partido, en el que plantea la necesidad impostergable de la lucha armada. En esa reunión se dispuso su viaje a Cuba para entrenarse militarmente, hecho que ocurre en el mes de julio, en compañía de nueve militantes. Sin embargo, en octubre, reciben la orden del Secretario del Partido, Mario Monje, de regresar al país y, aun estando en desacuerdo, la cumplen.

Llega a Cochabamba el 12 de noviembre, más tarde se traslada a La Paz y el día  27 llega a Ñancahuasú, donde se une a la guerrilla comandada por el Che. Encontrándose en el campamento, se produce la visita de Monje el 31 diciembre, quien conmina a los militantes del Partido incorporados a la guerrilla a abandonarla, pero sin resultados positivos al decidir todos quedarse. Monje desiste pero, sin dudas, para la historia esa orden fue nefasta en el desempeño y ampliación de la guerrilla, porque el Partido podía haberse convertido en una vía acertada de apoyo y colaboración con el frente de combate.

Desde que se produce la llegada de Inti al campamento es nombrado como uno de los Comisarios políticos del naciente Ejército de Liberación Nacional de Bolivia. Esas cualidades fueron reflejadas en las evaluaciones individuales que hiciera el Che de cada miembro de la guerrilla realizadas cada tres meses. En la última, escrita el 27 de agosto de 1967, escribe: “9 meses. Muy bueno. Se mantiene su espíritu que se está demostrando como un gran combatiente”.

Esa afirmación, con estoicismo y valor, se puso a prueba cuando el eterno compañero de lucha, su hermano Roberto “Coco” Peredo, cayera luchando en septiembre de ese mismo año.        

Después de lo ocurrido en el combate de la Quebrada del Yuro, el 8 de octubre de 1967, con el asesinato del Che y la eliminación de la guerrilla, Inti, como uno de los sobrevivientes, desempeñó un papel fundamental en la salida del pequeño grupo de supervivientes, con la colaboración de militantes del PCB, hasta cerca de la frontera con Chile. Cumplida la misión pasa al clandestinaje, se traslada al Departamento de Oruro, más tarde a La Paz y después a Cochabamba para organizar la continuidad de la lucha.

Decide marchar a Cuba con el objetivo de coordinar acciones y el apoyo necesario en el empeño por volver a Bolivia. Su retorno se produce en mayo de 1969, momento en que se divulga su Manifiesto al pueblo “Volvemos a las montañas”, decisión que desató una brutal represión de las fuerzas represoras para encontrarlo.

La organización de un nuevo frente guerrillero para continuar la lucha, siguiendo el ejemplo del Che, hace que se traslade de Cochabamba a La Paz.   Como consecuencia de una delación, el 9 de septiembre, un operativo militar rodea la casa en la que se encontraba y en combate desigual resistió el ataque, hasta que finalmente una granada lanzada por la ventana lo hiere y es conducido a la cárcel, sin atención médica, donde es torturado salvajemente hasta morir. Su cadáver es mostrado a la prensa como muerto en combate y con visibles señales de tortura.

El recordarlo en la fecha de su asesinato, reafirma, parafraseando al Che, “el escalón más alto, el de revolucionario”, y que fuera sintetizado en una de las evaluaciones, como símbolo indeleble de su heroica vida: “… es ejemplo permanente y ha pasado por la doble prueba del sacrificio y el combate con entera satisfacción”.