García Galló en la memoria

Dra Cs. María Caridad Pacheco
Unión de Historiadores de Cuba
En 1930 terminó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana, simultaneando sus estudios de Pedagogía con los de Derecho. Este año marca un momento muy significativo en su vida, ya que también ingresa en las filas del Partido Comunista de Cuba.

Más conocido por su segundo apellido, Gaspar Jorge García Galló nació en Quivicán, La Habana, el 6 de enero de 1906 en el seno de una humilde familia de origen libanés. Desde muy temprana edad se vio obligado a dejar los estudios para ejercer diversos oficios como fueron los de obrero agrícola azucarero, barbero,  vendedor ambulante, y obrero tabaquero, entre otras ocupaciones, hasta graduarse de maestro habilitado, profesión que le permitió seguir superándose.

Vinculado al movimiento obrero, en la década del veinte ingresó en la Universidad Popular José Martí, donde conoció a Julio Antonio Mella, de quien fue discípulo y camarada.

En 1930 terminó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana, simultaneando sus estudios de Pedagogía con los de Derecho. Este año marca un momento muy significativo en su vida, ya que también ingresa en las filas del Partido Comunista de Cuba.

En 1933 alcanzó el doctorado en Pedagogía y comenzó a ejercer como profesor de Ciencias Sociales en la Escuela Normal de Santa Clara, donde a finales de 1933 y hasta 1960, o en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas dejó una huella imborrable entre sus alumnos, quienes lo recordaban con gran devoción.

En 1952 ganó por oposición la Cátedra de Lengua y Literatura Griegas de la Escuela de Filosofía y Letras de la recién fundada Universidad Central de Las Villas, donde alternó su labor docente e investigativa con las actividades político-revolucionarias.

Al referirse a Galló, nuestro poeta nacional Nicolás Guillén dice: «Surgido de capas muy humildes de la población, jamás ha desmentido su origen, y cargado de diplomas y de ciencia —ciencia dinámica, en función de servicio, tan distinto de la ciencia fría del intelectual de espaldas a las masas— no ha perdido su firme contacto con los mismos trabajadores a los que vendió ropa siendo niño; con sus compañeros de chaveta, en la tabaquería, con los barberos, con los maestros, con los estudiantes[…]”.

Cesanteado frecuentemente de su trabajo de maestro e impedido de ocupar  plaza como profesor en la Universidad de La Habana por sus actividades revolucionarias, García Galló retornaba siempre a la tabaquería, donde lideró junto a Lázaro Peña y Joaquín Ordoqui diferentes movimientos sindicales del sector.

Después del asesinato de Jesús Menéndez, ocupó de 1946 a 1950 la plaza vacante que dejó el líder azucarero en la Cámara de Representantes. y entró a formar parte del Ejecutivo Nacional del Partido Socialista Popular (Comunista). En 1949 asiste como delegado al Congreso Continental por la Paz, en México. El 26 de julio de 1953, en momentos trascendentales para el país, en tránsito de Santiago de Cuba  para Holguín, es detenido, enviado al Cuartel Moncada y más tarde al vivac, donde es trasladado, junto con Fidel Castro y los asaltantes del Moncada, a la cárcel de Boniato.

Durante la dictadura de Batista su casa sufrió reiterados registros, fue fichado, detenido y encarcelado en varias ocasiones, y al llegar el triunfo de la Revolución Cubana, era una personalidad política de limpia trayectoria revolucionaria, con preparación teórica proveniente de su filiación marxista y su experiencia práctica en el sector educacional, todo lo cual le permitió comprender de inmediato la naturaleza de las transformaciones que en el campo de la educación llevó a cabo el Gobierno Revolucionario.

En 1959, tras el triunfo de la Revolución Cubana, fue elegido decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Las Villas, como reconocimiento por su sostenida labor a favor de la elevación del nivel cultural de estudiantes y trabajadores. En 1960 formó parte del Consejo Universitario, y en 1961, representó las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) en la Comisión Nacional de Alfabetización.

 Ingresó en la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) desde su fundación en 1961, año en que fue electo secretario general del recién creado Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza, donde desplegó una notable  labor política e ideológica, dejando muy claro cuál era el papel que le correspondía a los sindicatos en la construcción de la nueva sociedad y su relación con el poder político: “Nuestro Sindicato no puede tener iguales funciones que el sindicato metalúrgico, o el azucarero o el de transporte. Nosotros trabajamos con la conciencia”.

 En 1962, en representación de la provincia de Las Villas integró el Consejo Superior de Universidades, participó en la reforma universitaria y, un año después y hasta 1967, comenzó a dirigir el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana. A partir de 1967 fue asesor de esta disciplina en el Centro de Desarrollo Educativo del Ministerio de Educación (MINED), y del 1970 al 1973 ocupó diversas responsabilidades políticas: miembro de la Comisión Ideológica de la Secretaría de Organización del Partido Comunista de Cuba (PCC) y Jefe de la Sección de Ciencias del Departamento de Ciencia, Cultura y Centros Docentes del Comité Central del PCC.

En 1975 es responsabilizado con la preparación de los materiales del I Congreso del PCC, en el cual fungió como delegado y secretario de la Comisión que elaboró el Proyecto de Tesis y Resoluciones de la Política Educacional y en 1977 se le otorgó la condición de Profesor de Mérito de la Universidad Central de Las Villas. Además de Herminio Almendros, es de los primeros educadores que, tras el triunfo de la Revolución, publicó trabajos acerca de la concepción martiana de la educación.

Como historiador de la educación y la pedagogía en Cuba, fue uno de los primeros en proponerse hacer una obra sobre la historia de la educación en la Isla, y aunque las numerosas tareas que debió asumir de manera urgente lo obligó a posponer la realización de la obra, este manifiesto interés se evidencia en varios trabajos suyos que constituyen verdaderos aportes a la historia de la educación en el país.

 El 4 de febrero de 1992, a los 86 años de edad, en la cima de su existencia falleció el hombre que de obrero tabaquero llegó a ser doctor en Ciencias Filosóficas y Profesor de Mérito.