FORO DE SÃO PAULO: 31 AÑOS CON LA UNIDAD COMO BANDERA

Roxana Núñez Wilson
PCC
Era un sueño hecho realidad, un espacio donde la izquierda latinoamericana podía reunirse, debatir sobre sus diferencias, puntos en común, características únicas de sus propios procesos emancipadores y a su vez coordinar acciones para combatir al neoliberalismo, al capitalismo acérrimo y a las ansias imperialistas que se cernían sobre la América toda.

Como uno de los tantos legados del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, el Foro de São Paulo (FSP) se destaca por ser de esas iniciativas que toma vida propia más allá de su creador y se fortalece cada día más a pesar de la ausencia de este.

Surgida a raíz de la convocatoria de Luis Ignacio Lula da Silva y del propio Fidel, el primer encuentro de los movimientos y partidos políticos de izquierdas de América Latina y el Caribe, tuvo lugar entre el 2 y el 4 de julio de 1990 en el hotel Hugo de la brasileña ciudad de São Paulo con 48 partidos y organizaciones participantes.

Era un sueño hecho realidad, un espacio donde la izquierda latinoamericana podía reunirse, debatir sobre sus diferencias, puntos en común, características únicas de sus propios procesos emancipadores y a su vez coordinar acciones para combatir al neoliberalismo, al capitalismo acérrimo y a las ansias imperialistas que se cernían sobre la América toda.

Tal vez nadie imaginó en aquellos años luego de la caída del muro de Berlín que la izquierda pudiera alcanzar en nuestra región la fuerza política y aglutinadora que tuvo y tiene actualmente, 31 años después.

El Partido Comunista de Cuba era en sus inicios el único partido político de izquierda que gobernaba en su país, 8 años después se sumó el Movimiento V República de Venezuela en 1998 y a partir de ahí, el número de partidos en el gobierno aumenta cada año: el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil en 2002 con Lula da Silva y en 2010 con Dilma Rouseff, el Frente Amplio de Uruguay en 2004 con Tabaré Vázquez y en el 2009 con José Mujica y el Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia en 2005. Para 2006 habían alcanzado el gobierno el Partido Socialista de Chile, Alianza PAIS en Ecuador con Rafael Correa y el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua con Daniel Ortega. Otros fueron Alianza Patriótica para el Cambio (hoy Frente Guasú) de Paraguay en 2008, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador en 2009,  el Partido Nacionalista Peruano en 2011 y Nicolás Maduro Moro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en 2013.

Este es uno de los logros más palpables del Foro de São Paulo en América Latina y el Caribe, pero no es el único, agrupar tanta diversidad de opiniones en el amplio espectro de la izquierda y con las complejidades propias de nuestra región para establecer un frente de acción común que toda la izquierda apoye, no puede categorizar más que como una hazaña.

En julio de 2017, el Foro presentó a los partidos miembros el Consenso de Nuestra América que establece los valores y principios que unen a la izquierda como instrumento político de cambio en torno a:

  1. La igualdad, la equidad y la justicia social;
  2. La democracia y la lucha por la libertad, profundizando su carácter popular, directo, participativo y comunitario;
  3. La unidad de nuestras fuerzas y organizaciones y la indisoluble relación con nuestros pueblos;
  4. El rechazo a cualquier expresión de fascismo, racismo, xenofobia, machismo, misoginia y homofobia, y a la discriminación de cualquier origen o naturaleza;
  5. La solidaridad con otras personas y naciones, así como la realización plena del derecho a la Paz;
  6. El derecho de cada país a elegir el sistema político y social que sus pueblos democráticamente decidan;
  7. La ética, la honradez, el ejercicio transparente del gobierno y la administración de los bienes públicos y colectivos y la lucha sin treguas contra la corrupción son valores de las organizaciones de izquierda;
  8. La integración regional soberana como objetivo estratégico.

Muchos de estos valores se han concretado ya en la creación de instrumentos económicos, políticos y sociales de gran envergadura como lo son la creación de la Alternativa Bolivariana para nuestra América (ALBA), el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Unión de Naciones Suramericanas y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), todos ellos nacidos al amparo y bajo la influencia del FSP.

Actualmente, el Foro cuenta con 123 partidos miembros de 27 países, que se reúnen en un encuentro anual, y un Grupo de Trabajo compuesto por representaciones de 16 países, que se reúne periódicamente y se pronuncia sobre las causas más justas y nobles de nuestra región.

Entre esas, denuncia los asesinatos de líderes sociales en Colombia, rechaza las medidas coercitivas unilaterales de Washington contra Venezuela y Nicaragua; exige la descolonización del continente con la independencia de Puerto Rico, condena el bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de los EEUU contra Cuba; la devolución de la Base Naval de Guantánamo y la restitución de la soberanía de las Islas Malvinas a la República Argentina.

Además, ofrece su total apoyo a gobiernos progresistas ante golpes de Estados como fue el caso de Evo Morales Aima; pide el reconocimiento de Palestina como miembro de pleno derecho de las Naciones Unidas; se manifiesta a favor de las protestas estudiantiles en Chile y de la fórmula de gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina; luchó por la excarcelación de Lula ante falsos delitos de corrupción para impedir su postulación a la presidencia de Brasil y se solidarizó con Rafael Correa, Jorge Glas, Ricardo Patiño, y con todos los líderes víctimas de la persecución judicial dirigida por las oligarquías conservadoras, entre otras tantas luchas que esgrime la izquierda en América Latina y el mundo.

Y es este consenso de la izquierda latinoamericana, por encima de todas las diferencias y dificultades, el Foro de Sao Paulo es un instrumento político tan eficaz. Su premisa de la Unidad y la integración regional la han hecho ganarse el respeto y admiración de los pueblos más oprimidos por el imperialismo voraz que pone siempre primero el capital por encima del hombre.

Fragmento del discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución Cubana en la clausura del IV Encuentro del Foro de Sao Paulo en el Palacio de las Convenciones, La Habana 1993, Cuba.

“Con Socialismo o sin él” como dijera Fidel, la unidad debe ser siempre la premisa de la izquierda, pues sin ella el neoliberalismo acabará con nuestra independencia económica y política y también con nuestro ecosistema natural: el Planeta Tierra.