A Cuba la honrarán y defenderán siempre sus verdaderos hijos

Xenia Balón de la Cuesta
PCC
La lucha contra el terrorismo que desde Estados Unidos se ha orquestado y  ejecutado impunemente contra nuestro país, nos hace recordar a esos cinco cubanos que desde aquel fatídico 12 de septiembre de 1998, soportaron un riguroso encierro en las celdas del imperio

A lo largo de la historia, Cuba ha tenido incontables hijos anónimos dispuestos a preservar la paz, defender la vida, exigir respeto a nuestra soberanía e intereses más sagrados. Hombres comunes a los que vemos caminar a diario asumiendo el rol de maestro, obrero, técnico, médico, escritor y que albergan una vida de inmenso heroísmo.

La lucha contra el terrorismo que desde Estados Unidos se ha orquestado y  ejecutado impunemente contra nuestro país, nos hace recordar a esos cinco cubanos que desde aquel fatídico 12 de septiembre de 1998, soportaron un riguroso encierro en las celdas del imperio, fueron juzgados injustamente tras un largo proceso fraudulento, con un marcado carácter político y una propaganda malintencionada orquestada desde el sur de la Florida.

Una palabra pronunciada por nuestro líder histórico, Fidel Castro Ruz, “Volverán”, convertida en certeza, definiría la batalla por la liberación de Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y René González; aunó los esfuerzos de cubanos y pueblos hermanos de todo el mundo que respondieron a ese llamado que se hizo millones.

Después de difíciles años en prisión, y luego de que Fernando González y René González cumplieran íntegramente sus injustas condenas y retornaran a Cuba, el 17 de diciembre de 2014 arribaron a la Mayor de las Antillas  Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, gracias también a una contienda que continuó el General de Ejército Raúl Castro hasta llevarla a su culminación exitosa.

 Como lo afirmó Fidel en su Reflexión del 1ro. de marzo de 2015, un día después de su encuentro de cinco horas con estos hombres: “Ninguno de los Cinco Héroes realizó sus tareas en busca de aplausos, premio o gloria”.

Así también lo habían dicho ellos en una misiva, publicada en 2001, luego de tres años de obligado silencio por las circunstancias del juicio, y en la que revelaron sus identidades y razones: "Los acusados en esta causa no nos arrepentimos de lo que hemos realizado para defender a nuestro país. Nos declaramos totalmente inocentes. Nos reconforta el deber cumplido con nuestro pueblo y nuestra patria. Nuestras familias comprenden el alcance de las ideas que nos han guiado y sentirán orgullo por esta entrega a la humanidad en la lucha contra el terrorismo y por la independencia de CUBA."

Para el gobierno estadounidense estos hombres valientes, constituían una supuesta "amenaza a la seguridad nacional de su país", pero en realidad lucharon sin cesar por defender a su pueblo de la muerte, por denunciar y  enfrentar el terrorismo de Estado, una práctica sistemática ante la cual las autoridades norteamericanas muestran total tolerancia.

Tras su llegada a Cuba, la grandeza de estos héroes se hizo mayor. Conocimos de cerca sus historias, ratificamos sus convicciones, su amor a la patria, el significado real del sacrificio de postergar la convivencia con sus seres queridos en busca de un bien mayor: el del pueblo cubano.

Los  Cinco - como se les dice cariñosamente aún - regresaron y se sumaron a la construcción del día a día en una sociedad con todos y para el bien de todos, con grandes  desafíos pero la más justa posible. Ellos nos ratifican cada día, con su humanismo, consagración y entrega a cada tarea, con su altruismo y sencillez, que a Cuba la honrarán y defenderán siempre, sus verdaderos hijos.