Coba dirige en el Partido, y también cultiva su pedacito (+ Fotos)

Yurina Piñeiro Jiménez / Ismael Francisco
Cubadebate
En Las Tunas, la gente quieren y escuchan a Coba, sobre todo los campesinos, pues saben que bien pueden encontrarlo, vestido de salir en una oficina en el Partido, que como ellos, en pleno surco, un domingo a las diez de la mañana, con sombrero, botas, machete en mano, entripado en sudor y “encendío” por una santanilla.

Apenas las diez de la mañana del domingo, y ya Coba tiene la ropa entripada en sudor, las uñas llenas de tierra y el cuello a punto de explotar por las picaduras de santanillas. Probablemente así estaba aquel día que lo mandaron a buscar con urgencia para hacerse un PCR ante la posibilidad de contagio, y Maura no lo reconoció.

Ese día, la coordinadora provincial de los CDR y otros dirigentes tuneros se enteraron que, además de funcionario del departamento de organización del Partido en Las Tunas, Coba era productor, y allí mismo y a propuesta de sus propios compañeros de labores, nació la idea de incorporarlo al movimiento cederista Cultiva Tu Pedacito.

Ateje americano, algarrobilla, guinga, marabú… Eso fue lo que encontró Oscar Coba Peña, el 19 de marzo de 2019, cuando entró a la finca que, luego de algún tiempo, había logrado permutar por la de su padre ubicada en Jobabo. Pero se acordó que en pleno período especial, él junto a su viejo (ya fallecido), habían logrado desbrozar un monte en la vega y allí cogieron 52 quintales de arroz, y se sobrepuso al desánimo.

Alrededor de cuatro hectáreas de tierra infestada de mala yerba, que poco a poco y con recursos propios, libró del marabú, que según él, no es una matica fácil de trabajar.

“Tienes que irlo desmontando y a la vez aplicarle atenciones culturales hasta que logres la siembra. Esa burrá que tú vez, eso era un cayo de algarrobilla y abajo, marabú. Lo desmontamos a machete y a hacha. Con un cordel, -los que son campesinos saben lo que estoy diciendo-, haciendo los orificios con una piocha y una barreta, plantamos 250 matas de plátano. Luego le hicimos la calle, logramos desyerbarla, luego chapear. Así fue creciendo el 'burro', que cuando crece, tiene la característica que el mismo va aguantando la yerba”.

Coba trabaja de lunes a lunes, porque como funcionario del Partido, los fines de semana atiende proyectos comunitarios y otros compromisos políticos, sin embargo, hace el tiempo luego de las jornadas laborales para atender su finquita. Convenió con José, un vecino de la zona donde se ubica el conuco, quien lo ayuda con sus bueyes y a cambio, comparten las producciones.

productor Las Tunas

Asegura Coba que los alimentos que uno produce, saben diferente, mejor; se disfrutan más. Ya él lo ha comprobado. Calabaza, mango, naranja, café, tomate, maíz, boniato, yuca… En el proceso de cada cultivo, nuevas experiencias y aprendizajes que lo acercan a los campesinos.

“Lo que pasa es que pa' uno echar un discurso y hablar con los campesinos, y hablar de producción de alimentos, hay que vivirlo en carne propia, el que no lo hace así, le es difícil, y a veces pronunciamos cosas que no sabemos lo que estamos diciendo”.

Coba, el funcionario del Partido, ha pasado del dicho al hecho, hace lo que él muchas veces exige: "hacer más con menos", "buscar alternativas porque el país no está en condiciones de garantizar los productos químicos". Y porque ha vivido estas realidades que tanto afectan al campesinado cubano, da fe de los mil inventos de los productores para lograr sus cosechas.

“Aquí mismo yo tenía una punta de maíz muy atacada por la plaga, y con qué la controlamos, pues con el árbol del Nim, recina de matacallo, y el desecho del palillo de tabaco, con eso fue con lo que fumigamos y salvamos la cosecha. Esas matas de naranja dulces las salvamos también. Estaban casi secas y nosotros no tenemos todos los conocimientos de la agricultura, pero comenzamos a hacerle la poda, y ya hemos tenido como tres producciones. Esas matas tú las coges y automáticamente ya viene la otra producción detrás.

Hemos aprovechado también los desechos de la bufalina que nos queda cerca. De ahí yo traigo el compost que queda todavía en las corraletas, y es lo que utilizo para echar los semilleros de tomate, de ajíes. En el burro hemos utilizado mucho las hojas de ellos mismos, eso se le va echando a la orilla de los plantones y el solito se descompone y le sirve de fertilizante”, explica Coba.

Sabiduría popular unido al consejo de los que saben, así Coba ha logrado producciones en su finquita, pues está asociado a la Cooperativa de Créditos y Servicios Niceto Pérez, donde también le enseñan cómo manejar los suelos, por ejemplo, la práctica saludable de rotación e intercalado de cultivos.

“Ya yo tengo el puré del año, ya en esa parte que cogí, la tengo sembrada de boniato. Aparte, tengo 92 matas de plátano macho que ya están naciendo, pero dentro de ese plátano también sembré boniato. El fondo está sembrado de calabaza y melón porque es una zona muy baja, y eso hay que tenerlo en cuenta, el tipo de cultivo que se da en cada terreno”.

Cobas

Con la alegría que solo conocen quienes trabaja la tierra, nos muestra la yuca que sembró el 24 de abril, que goza de buena salud. El maíz lo piensa sembrar en otra parcela del conuco que ya está preparando, porque según nos cuenta, allí el año pasado lograron la cosecha de primavera y la de frío también. “Debe salirme bueno”, comenta esperanzado.

En estos últimos años más vinculado a la Agricultura, ha aprendido una gran realidad del campo: “La finca hay que hacerla poco a poco, paso a paso. La Agricultura es de constancia, consagración”. Y en acto de fe en el porvenir, coge con sus manos el café maduro que tiene acopiado en una cesta: “Mira, aquí está el fruto ya. Tengo sembradas 43 matas de café, a los tres años es que pare, pero ya él va dando los primeros frutos”.

Este es un hombre al que se le sale el gen primigenio del magisterio: educar con el ejemplo, aunque como dice él, no sabe lo que es una tiza desde el año 1989, que pasó de profesor de dibujo a dirigente de la UJC y luego al Partido, en 1996. No concibe que un cubano que tenga la posibilidad de producir alimentos y no lo haga, muchos menos, que haya un dirigente que tenga un pedacito de tierra y no lo trabaje, y luego se pare a exigirle al pueblo que produzca.

Cuéntales cómo haces para simultanear el trabajo como funcionario del Partido y productor, le dice Maura, con el derecho que le asiste como autora intelectual del encuentro, pues fue ella quien nos llevó hasta Coba, creyendo oportuno contar su historia y entregarle la regadera que lo avala como productor destacado del movimiento cederista Cultiva Tu Pedacito.

“Realmente hay que hacer un esfuerzo, porque el tiempo que tenemos los cuadros políticos para descansar o hacer las cosas de la casa, de verdad es bastante limitado, pero cuando usted tiene conciencia que algo es necesario, que está viendo la escasez de alimento que tenemos en el pueblo y que algo puede ayudar, además, a la economía familiar; el poquito de tiempo hay que aprovecharlo y consagrarse al máximo. Y ¡Sí Se Puede!', como dijo nuestro General de Ejército", explica Coba.

productor Las Tunas

Tres años de esfuerzo y sacrificio, pero Coba ha encontrado varias satisfacciones en el campo. La evocación de recuerdos felices de él y su padre, allá en la finca de Jobabo. El placer de ayudar a su madre, hermanas, esposa, hijas y hasta vecinos con una situación económica muy compleja. Pero también, la satisfacción de contar con la moral y el conocimiento para ayudar al campesino.

“Me puedo poner en el plano de un cuadro político, pero me puedo poner en el plano de los productores, y trasmitir sus inquietudes, que son también las mías, a la máxima dirección de la provincia. Porque a veces usted pronuncia un discurso, da indicaciones, pero cuando usted la vive, es que te da la posibilidad de ponerte en el plano del campesino.

Y te voy a decir una cosa, los campesinos hoy tienen un nivel… Presentas un discurso, y ahí hay un médico veterinario, un ingeniero agrónomo, y la gente no se va con la de trapo. La gente te enfrenta, discute, porque una cosa dice la teoría y otra la práctica”.

Por eso en Las Tunas, la gente quieren y escuchan a Coba, sobre todo los campesinos, pues saben que bien pueden encontrarlo, vestido de salir en una oficina en el Partido, que como ellos, en pleno surco, un domingo a las diez de la mañana, con sombrero, botas, machete en mano, entripado en sudor y “encendío” por una santanilla.