Cintio Vitier: Un universo trascendental

Lic. Jairo Aróstegui García
Departamento de Historia de Cuba de la UH
Cintio, al igual que su esposa, poetisa de elevada pluma que ha construido un universo poético fenomenal, legaron una literatura de un impacto trascendental, lectores incansables de la Ilustración y del cubano más universal de todos los tiempos: José Julián Martí Pérez.

Las literaturas en los países de América Latina fueron fundamentales en la formación y conceptualización de las culturas nacionales. Argentina sustenta su nacimiento como nación en dos hechos fundamentales: la Bahía de Buenos Aires, por donde comienza todo un proceso de asimilación e interrelación de nuevos paradigmas estéticos y la literatura que es la narrativa de la exaltación nacional.

En Cuba, el proceso es parecido.  La Bahía de La Habana favoreció un coctel colectivo de inmigrantes, sin embargo, la literatura ocupó un lugar fundamental en la confirmación del pensamiento intelectual que conformaría la nacionalidad cubana. En las Guerras de Independencia aparece una literatura que mostraba los sucesos de la contienda bélica y la vida en los campos de Cuba, las condiciones del campesinado y la profunda desigualdad social existente en la Isla. Máximo Gómez fue el principal artífice de la literatura de campaña.

Instaurada la República, en el año 1902 aparecen nuevos tropos literarios, la literatura toma nuevos bríos, una república que en palabras de Carlos Loveira era solamente de Generales y Doctores. Loveira mostraba la realidad en la que estaba envuelta el poder en la Isla, en manos de una élite que se había incorporado tardíamente a la lucha independentista, pero eran los que habían llegado a poseer grandes estudios y en su mayoría pertenecían a las clases más elevadas del país.

El río intelectual cubano es inacabable, pero el grupo más prolífero de escritores en Cuba fue Orígenes. Los escritores nucleados en torno a la figura de José Lezama Lima llevaron la literatura cubana a un nivel superior. Entre ellos se encontraban quienes construyeron una nueva estética literaria: el Padre Gaztelu, amigo íntimo de Lezama, Fina García Marruz, Gastón Baquero, Octavio Smith, Virgilio Piñera, Eliseo Diego y Cintio Vitier.

Cintio Vitier nació el 25 de septiembre de 1921 en Cayo Hueso, hijo de María Cristina Bolaños y Medardo Vitier Guanche. Contrajo matrimonio con Fina García Marruz y tuvieron dos hijos: José María Vitier y Sergio Vitier. Entre la amplia lista de obras publicadas por él se encuentran: Poemas (1937-1938); Sedienta Cita (1943); De mi provincia (1944); Extrañeza de estar (1945); Capricho y homenaje (1947); El hogar y olvido, Sustancias en 1950; Conjeturas en 1951; Canto llano; Escrito y Cantado; Vísperas; La flecha al pie; Nupcias y Un extraño honor.

Es notable la exploración en la poesía enarbolada por Cintio, que lo mueve en la concepción de disímiles posturas estéticas, en la construcción de un universo poético. En la novela su obra se ve reducida a solo tres títulos: De peña pobre, Los papeles de Jacinto Finalé y Rajando la leña está. Entre sus ensayos sobresalen dos obras: Lo cubano en la poesía (1958) y Ese sol del mundo moral (1975).

Podemos decir que la obra de Cintio Vitier busca los orígenes de la nacionalidad cubana, reconstruye la noción insular en la trascendentalidad que es un aporte lezamiano a la obra origenista. El autor expresa en 1945 en Poesía y Prosa que la última generación de poetas y escritores cubanos está empeñada en un trabajo de fecundidad lejana.[1] Este proceso de reflexión intelectual replantea lo radical de nuestros materiales y medios expresivos. Así aparecen dentro de Orígenes dos estéticas aparentemente contrapuestas: Virgilio Piñera y José Lezama Lima.

Cintio Vitier se encontraba más cerca de Lezama en la comprensión de la nacionalidad cubana, le daba un valor a la obra de José Martí como pensador clave en la Historia Colonial de Cuba. En su libro Ese Sol del mundo moral, Vitier no pretendía hacer el trabajo de un historiador en el sentido riguroso del término. Para ello hubiera tenido que investigar la relación de los sucesos éticos más relevantes de la historia cubana con las estructuras socioeconómicas y con el devenir político y cultural en todas sus manifestaciones. Esta sería una tarea distinta, mucho más compleja, que no es la de un poeta enamorado de su patria.[2]

Cintio Vitier es un hombre importante en la cultura cubana y formó parte de ese grupo sorprendente que dio a Cuba una simultaneidad de referentes literarios e intelectuales irrepetibles, fenómeno que difícilmente vuelva a repetirse en naciones en las que ya se ha visto: España en la generación de 1927, Argentina en los años 1930 y los jóvenes escritores que giraban en torno a la figura de Victoria Ocampo y los otros en el grupo de Roberto Arlt y Cuba, que vio una nueva estética en Orígenes.

Cintio, al igual que su esposa, poetisa de elevada pluma que ha construido un universo poético fenomenal, legaron una literatura de un impacto trascendental, lectores incansables de la Ilustración y del cubano más universal de todos los tiempos: José Julián Martí Pérez.

Cintió  murió el 1ro de octubre del año 2009 en La Habana, a la edad de 88 años.

 

[1] O. No 5. CintioVitier: Poesía y prosa, La Habana, 1994.

[2]CintioVitier: Ese sol del mundo moral. Ediciones Especiales