La calle Mayía Rodríguez, en el capitalino municipio de Diez de Octubre amaneció hoy diferente: techos de zinc encima de los cables de la electricidad, sobre los árboles, en el piso, en las casas.

Foto: Ricardo López Hevia
Rafael lleva un tiempo arreglando su casa y en treinta segundos vio como todo el trabajo se lo llevaba el viento. Aún con los ojos enrojecidos y el rostro que delata asombro, confiesa que lo vivido, la fuerza de los vientos, la potencia de la lluvia y el ruido fue una experiencia única y ojalá irrepetible.
Cuenta que intentó salir al portal para cerrar las puertas de la casa y evitar entrara el viento, pero una ráfaga lo impulsó contra la pared. Entonces, toma un respiro y relata, como si no le fuésemos a creer, que vio los muebles de casa dar vueltas por el aire.

Foto: Ricardo López Hevia
Frente a su casa hay un carro que la fuerza del viento lo dejó en sentido contrario a la vía. Al automóvil le faltan piezas en la parte de adelante, está debajo del tendido eléctrico y cubierto por las ramas de los árboles.
Hoy en la mañana, cuando las condiciones meteorológicas han mejorado, quienes viven en Mayía Rodríguez salieron a intentar reparar con sus manos lo que el tornado les llevó.

Foto: Ricardo López Hevia

Foto: Ricardo López Hevia

Foto: Ricardo López Hevia








