Opacas pinceladas…

23 de Enero de 2020
Elson Concepción Pérez
Granma

Tal si fuera un lienzo en el que aparece la actual geografía latinoamericana, han ido surgiendo quistes que opacan el entorno donde se evidencia, más que en cualquier otro paraje, cómo Estados Unidos ejerce su política exterior y los mecanismos que utiliza.

Así se constata, entre otros hechos, la actuación de nuevos y viejos  gobiernos de derecha de la región que se aferran en cumplir órdenes foráneas y arremeten contra la República Bolivariana de Venezuela, nación caracterizada por su solidaridad para con los pueblos latinoamericanos y caribeños.

América Latina debía llamarse a la reflexión. Los pueblos deben despertar del letargo y convertir los momentáneos reveses en victorias definitivas para bien de nuestro continente.

Es hora de que no sean la cantidad de dinero, ni las falsas promesas de políticos, las que determinen un voto que pueda cambiar o hacer retroceder un programa social de beneficio popular.

Hay que desenmascarar a quienes viajan a uno u otro país, se unen a los personajes más retrógrados, llevan orientaciones emanadas desde Washington y provocan fracturas de algo que debe ser vital para el bien común: la unidad.

El último de estos ejemplos se acaba de escenificar en Guatemala, nación centroamericana afectada por el andar de gobiernos neoliberales que han conducido a elevados índices de personas con hambre y desnutrición, desempleo, inestabilidad social y falta de seguridad para sus conciudadanos.

De ese país, como de la vecina Honduras, o de El Salvador, han salido miles de sus habitantes, en interminables caravanas que se dirigen a la frontera con Estados Unidos a través de México, en busca de comida y empleo que, por supuesto, en muy pocas oportunidades encuentran, si es que antes, en el trayecto o en la frontera misma, no se enferman o perecen debido a las difíciles condiciones existentes o a las arremetidas policiales en la parte estadounidense.

Difícil de comprender, quizá para los propios guatemaltecos, pero la primera acción del nuevo gobierno de ese país fue la de romper las relaciones con Venezuela. ¿Por qué? ¿Cuál es la causa? ¿Qué de malo hizo la República Bolivariana?

Pienso que son preguntas sin respuestas. Pero de lo que estoy seguro  es de que tienen otras interrogantes como: ¿Qué vino a hacer Luis Almagro a Guatemala? ¿Qué orientación trajo el Secretario General de la OEA, de acuerdo con el guion del Departamento de Estado norteamericano?

El andarín Almagro es portador de lo peor para los pueblos de la región, y debemos saberlo y combatirlo con todas las fuerzas de la razón.

No es tiempo de creer en «casualidades políticas» ni en «buenas intenciones» de algo que no sirve. Y eso es la oea y su Secretario General.

Imaginemos cuántas promesas de supuesta «ayuda» habrá ofrecido este enviado de Trump y Pompeo, en sus cada vez más frecuentes viajes a países de la región donde acude a buscar el «voto» para su reelección, a la que aspira en las próximas elecciones del 20 de marzo en la Asamblea General de tan despreciable institución.

En su más reciente visita a Chile, Almagro colmó de alabanzas al presidente Sebastián Piñera, a quien incluso calificó de «ejemplo» por su actuación a favor de la represión de los carabineros contra los manifestantes que piden su renuncia. Almagro es, quizá, uno de los que contribuyen a que el mandatario chileno solo tenga una aceptación del 6 % de la población.

Pero el personaje salió de Chile con el voto de Piñera para que pueda ser reelegido.                            

Hay países centroamericanos que viven en una verdadera crisis económica, social y de inestabilidad en su sistema de gobierno.

Por todo ello han sido presa fácil para la aplicación de políticas neoliberales, ceder ante presiones de Estados Unidos, y «aceptar» consejos desde el Norte para que rompan sus relaciones con la República Bolivariana de Venezuela.

Un especialista en esa sumisión ante el amo yanqui, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha cumplido con «eficiencia» las órdenes del Departamento de Estado norteamericano, y ha impulsado los planes de enemistad hacia el gobierno legítimo de Nicolás Maduro.

En otras áreas de la geografía latinoamericana y también bajo el estímulo y la exigencia de Washington, habían adoptado similares conductas los gobiernos de Colombia y Paraguay. Por su parte, Ecuador limitó bruscamente sus vínculos con la nación bolivariana.

La Bolivia posterior al golpe de Estado ha asumido igual comportamiento y el Brasil de Bolsonaro, otro tanto.

Se trata, no cabe la menor duda, de un mismo guion elaborado desde Estados Unidos e impulsado por el Secretario General de la oea, encaminado a provocar un cerco diplomático a Caracas y de esa forma desestabilizar los movimientos populares en la región.

En este empeño la oea creó el llamado Grupo de Lima y ha usado a algunos de sus países miembros como símbolo de un supuesto acuerdo regional contra el presidente Nicolás Maduro y de apoyo al diputado impostor, Juan Guaidó.

En el caso de Guatemala que la semana pasada rompió con Venezuela, es bueno exponer la información de la agencia española efe que reproduce un tuit de Guaidó que dice textualmente: «Agradecemos al presidente Giammattei, al canciller Pedro Brolo y a todos los guatemaltecos el rompimiento total de relaciones con la dictadura de Nicolás Maduro. No es solo un paso firme en favor de la democracia en nuestros países, sino en toda la región».

Minutos después del anuncio, Giammattei respondió a un mensaje que Guaidó le había enviado en ocasión de la toma de posesión, donde le había deseado éxitos y manifestado su voluntad de «trabajar juntos» por soluciones a la crisis venezolana, el bienestar de la región y poder recibirlo muy pronto en una Venezuela libre.

Y la respuesta del nuevo mandatario guatemalteco no se hizo esperar: «Muchas gracias presidente Guaidó. Sin lugar a dudas vamos a trabajar en conjunto desde hoy para convertir a nuestra región en una tierra de oportunidades y crecimiento».

En este caso podemos apreciar que la comunicación con el impostor diputado Guaidó es en igualdad de condiciones, por cuanto lo trata de «presidente».

Son pinceladas en un lienzo opaco que se trata de imponer a la América nuestra, la de Bolívar y Martí.
 

Antecedentes en preguntas y respuestas

–¿Cuántas armas de destrucción masiva tenía Sadam Hussein?

Ninguna.

–¿Cuántos muertos dejó la intervención «democrática» de Estados Unidos en Irak?

Más de medio millón.

–¿Quién se quedó con el petróleo y el negocio de la reconstrucción de Irak?

Las corporaciones yanquis.

–¿Cuántos derechos civiles recuperó el pueblo iraquí?

Ninguno.

–¿Cuántas sanciones y bloqueos sufrieron los dictadores Videla, Pinochet, Somoza, Batista, Ríos Montt, Banzer o Trujillo?

Ninguna.

–¿Cuántos fueron financiados y bendecidos por Estados Unidos?

Todos.

–¿Cuántas bases militares yanquis hay en Venezuela?

Ninguna.

–¿Cuántas bases militares yanquis hay en Colombia?

Siete.

–¿Cuántos casos de desaparición forzada hay en Colombia?

Cerca de 80 000 (entre 1970 y 2018). Y 7,7 millones de desplazados.

–¿Cuánta conmoción mundial producen estos hechos?

Ninguna (y el presidente Duque se reúne con Trump por la crisis en Venezuela),

–¿Quién votó por Juan Guaidó?

Trump, Trudeau, Duque, Macri, Bolsonaro, Piñera y la liga de los lamebotas.

–¿Quién votó por Nicolás Maduro?

6 245 862 venezolanas y venezolanos.

–¿Qué país tiene la mayor reserva de petróleo del mundo?

Venezuela: 360 000 millones de barriles.

–¿Qué país es el mayor consumidor de petróleo del mundo?

Estados Unidos.

–¿Cómo puede ser Venezuela una amenaza para la potencia militar más grande del mundo, la que tiene 700 bases militares en todos los continentes... y más de 300 000 soldados?

–¿Qué país es el mayor productor de armas del mundo?

Estados Unidos.

–Por qué los países dominantes del mundo acusan a China y Rusia de querer dominar al mundo, si ninguna de esas naciones ha invadido ningún país, ni trata de intervenir en los asuntos internos de ninguna otra?

–¿Cuántos países ha invadido Estados Unidos?

Más de 50.

–Cuántos de esos países invadidos están mejor que antes?

Ninguno.

–¿Cuánta democracia, derechos humanos y ayuda humanitaria llegó junto con las tropas yanquis?

Ninguna.

–¿En serio, la solución para Venezuela vendrá de la mano del Pentágono, Donald Trump, Israel y el FMI?

Fuente: Compartido en Facebook por el doctor Luis Toledo Sande

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