Nuestra historia

PCC

El antecedente histórico más inmediato de la formación del Partido Comunista de Cuba se encuentra en el amplio proceso unificador que tuvo lugar en 1961 con la formación de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), que constituyó el primer paso hacia la creación del instrumento político unitario de la Revolución.

Las ORI estaban formadas por el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, liderado por Fidel Castro, fundador del Ejército Rebelde e iniciador de la última etapa de la lucha revolucionaria; el Partido Socialista Popular (PSP) (Comunista) cuyo secretario general era Blas Roca y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo, dirigido por el comandante Faure Chomón.

Después de unos meses de vida se hizo un análisis de los logros de la integración y de los errores de sectarismo por parte de miembros de la dirección de las ORI. El 26 de marzo de 1962, se inició una nueva etapa en la construcción de un partido, que a partir de esa fecha se denominó Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC).

Se inició así la construcción de las bases del Partido, según el principio de una selección rigurosa e individual y apoyada en la consulta con los trabajadores. Se precisaron desde entonces los conceptos y el método que se aplicarían para constituir las organizaciones de base.

El 3 de octubre de 1965, quedó constituido el primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), en el acto solemne en el cual Fidel Castro leyera la carta de despedida del Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara, quien fuera uno de los inspiradores de la creación de un Partido, ejemplo vivo y organización de vanguardia de la Revolución, dado el grado de desarrollo de la conciencia político-ideológica del pueblo cubano.

La Protesta de Baraguá: la búsqueda de la independencia

A 143 años de ocurrida la Protesta de Baraguá, esta sigue siendo uno de los hechos más referidos de la historia de Cuba. ¿Qué llevó a aquel grupo de mambises orientales a radicalizarse cuando en la mayor parte de la Isla las fuerzas insurrectas habían pactado con las autoridades españolas? ¿Qué lecciones pueden extraerse en la actualidad de la postura planteada por Antonio Maceo y sus seguidores? El máster Luis Fidel Acosta Machado, profesor de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana, responde a estas y otras interrogantes.

¿Cuál es el contexto de la lucha por la independencia en Cuba cuando se produce la Protesta de Baraguá?

Una situación muy difícil por la que está atravesando la guerra. A finales de 1877 e inicios de 1878 puede notarse en algunas regiones cierto nivel de desaliento y cansancio, debido a una serie de causas: los casi 10 años de guerra, la falta de ayuda del exterior, la escasez de armas, pertrechos y medicinas; y la llegada de Arsenio Martínez Campos, que realizaría acciones para derrotar a las tropas cubanas y trabajaría en las cuestiones ideológicas, en las cuestiones que dividen a esas fuerzas.

Después del Zanjón la guerra está acabada prácticamente en la Isla. ¿Quiénes son los patriotas que llegan a la Protesta de Baraguá?

En Baraguá tenemos fundamentalmente a las fuerzas que luchan en la zona sur de Oriente, hombres situados en torno a Antonio Maceo: su hermano José, Flor Crombet, Guillermón Moncada, Mayía Rodríguez. Son los sectores más humildes de la sociedad. No provienen del sector terrateniente y, poco a poco, escalaron, a partir de heroísmo y desempeño en la guerra, a puestos importantes dentro del Ejército Libertador. Provienen, en gran medida, de la campaña invasora a Guantánamo en 1871, o sea, son figuras que van a crecer, al menos durante un periodo importante de su desarrollo en la guerra, bajo la influencia de Máximo Gómez.

También va a haber dos figuras que pertenecen al sector terrateniente iniciador de la guerra: Manuel de Jesús “Titá” Calvar y Vicente García. Es importante decir que Vicente no estaba dentro de los protestantes específicamente en Baraguá, sino que se mantuvo con sus fuerzas protegiendo para cualquier cuestión que pudiera darse con las tropas españolas.

¿Cuáles son las condiciones objetivas por las que se produce la Protesta de Baraguá? ¿Qué razones inmediatas la justifican?

Una de las cuestiones fundamentales por las cuales Maceo protesta es por sus propias cualidades de líder y su postura intransigente. También existen cuestiones objetivas. En la zona donde opera Maceo no hay desaliento ni  desunión; es una fuerza cohesionada desde el punto de vista militar y socioclasista.

Protesta de Baragua

Por otra parte, Maceo está obteniendo los mayores logros de toda su carrera militar en la Guerra de los Diez Años. Ha destruido completamente el batallón de San Quintín (fuerza élite española). No se logra explicar por qué se está pactando una paz sin independencia con España. Decide protestar y no aceptar las bases del Pacto del Zanjón.

A la Protesta de Baraguá le siguen de forma inmediata la conformación de un nuevo gobierno en armas y la redacción de una constitución. ¿Cuáles son sus valores principales?

La constitución de Baraguá no se refiere mucho en la literatura. Generalmente se habla de Guáimaro, pero no hay que olvidar que la Guerra de los Diez Años cierra con una constitución y un gobierno provisional. Gobierno que tiene dos características fundamentales: pequeño ─un presidente y cuatro secretarios─ e integrado por militares. Todas sus figuras son militares, desde el mayor general Titá Calvar, su presidente, hasta el resto de los secretarios. Esto es interesante porque es la idea con que Maceo termina la guerra y explica por qué en la Guerra del 95, en la Mejorana, defiende la idea de un gobierno de militares con mando.

En el 2000 Fidel Castro convoca al pueblo de Cuba a hacer el juramento que se conoce como Juramento de Baraguá. ¿Cuál es la trascendencia histórica de la Protesta de Baraguá? Cómo darle valor en nuestros días a un hecho que ocurrió en el siglo XIX?

Hay tres elementos fundamentalesPrimero que todo, no aceptar el olvido de lo pasado. El cubano no puede, bajo ninguna circunstancia, olvidar su historia, su pasado, su tradición. Se puede marchar al futuro bajo nuevas condiciones, características e ideas, pero siempre teniendo bajo el brazo o en la mochila ese pasado glorioso, también triste y luctuoso, que tiene el pueblo cubano, pero, sobre todo, de gloria e intransigencia. O sea, nunca aceptar una propuesta, venga de donde venga, de olvido de lo pasado. El pasado cubano es demasiado grande como para olvidarlo.

La protesta de Baraguá

En segundo lugar, la cuestión de la intransigencia y la radicalidad revolucionarias; la capacidad del pueblo cubano para sobreponerse a todas las adversidades y no rendirse. Siempre luchar y salir adelante. En Baraguá, dadas las condiciones en que se encontraba la guerra, Maceo estaba luchando, digamos una frase coloquial, él solo contra el mundo. Sin embargo, decidió pararse firme y avanzar.

Y un tercer elemento: la búsqueda incesante de la independencia y la libertad de Cuba. Búsqueda durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX, y cuando se logra en 1959, su defensa. O sea, la búsqueda y defensa de la independencia de la nación por encima de cualquier condicionamiento o circunstancia, incluso por encima de la vida propia.

La Protesta de Baraguá: la búsqueda de la independencia
2021
II Congreso del Partido

El 27 de diciembre de 1979, durante el  Segundo Período de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, se aprueba la denominación del  año 1980 como “Año del II Congreso”. Resultó la antesala del llamamiento oficial que tuvo lugar el Día Internacional de los Trabajadores, en mayo de 1980.

Había transcurrido un quinquenio luego del I Congreso, periodo en el cual el pueblo cubano enfrentó numerosos asedios. Fue una etapa marcada por actos terroristas y provocaciones alentadas por Estados Unidos, algunas de las cuales devinieron en hechos como el de la Embajada de Perú, lo cual trajo como consecuencia la Operación Mariel; así como la campaña de propaganda imperialista en torno a estos sucesos.

Sin embargo, en el quinquenio 1975-80 Cuba obtuvo logros sobresalientes desde muchos ámbitos. Se hizo un enorme esfuerzo en la industrialización de la nación. Las inversiones destinadas a este objetivo triplicaron a las del quinquenio anterior, lo cual correspondía a los acuerdos del I Congreso. 

El promedio de la producción de azúcar registró un incremento de un 25% en relación con el lustro anterior, aún cuando la roya de la caña había afectado un 30% de las plantaciones. Los rendimientos agrícolas subieron como promedio de 60 mil 200 arrobas por caballería, en contraste con las 49 mil 900 obtenidas en el periodo 1971-1975. Las inversiones en la industria azucarera fueron más del doble que en la etapa de referencia. 

En la agricultura no cañera todos los renglones aumentaron, menos el tabaco que fue arrasado por la aparición del moho azul, virus letal introducido como parte de la guerra biológica contra Cuba. Esta plaga dañó en un 90% la campaña 1979-80.  En los primeros meses de 1980 también el país tuvo que enfrentar  en dos de las provincias orientales la epidemia de la fiebre porcina, otro virus biológico introducido en Cuba desde EUA. 

A pesar de que los precios del azúcar cayeron drásticamente y que se situaron a 9 centavos de dólar la libra, aproximadamente un 55% del promedio mundial de su costo de producción, la economía cubana en el quinquenio registró un crecimiento promedio anual del Producto Social Global de un 4%. 

Las relaciones establecidas con los países socialistas de Europa del Este, miembros del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), contrarrestaron en gran medida los efectos nocivos de las constantes fluctuaciones de los precios internacionales y la acción del intercambio desigual. 

El pueblo cubano se vio respaldado además, por el apoyo de países  con los que mantenía estrechas relaciones, en particular con los que integraban el Movimiento de los Países No Alineados (MNOAL). 

En el período se produjo también la creación de los órganos del Poder Popular en todo el país y se reorganizó la administración central del Estado, integrada por el Consejo de Ministros, su Comité Ejecutivo y los organismos centrales que, inicialmente fueron 43 y luego se redujeron a 35. A partir de ese momento se constituyeron 14 provincias y el  municipio especial Isla de la Juventud. 

En el ámbito institucional, constituye un hito la promulgación de la Constitución Socialista de  la República de Cuba, el 24 de febrero de 1976. En su Capítulo I, denominado » Fundamentos políticos sociales y económicos del Estado», artículo 1, expresa: «Cuba es un Estados socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana». Asimismo, en su artículo 5 manifiesta: «El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.» 

En el quinquenio tienen lugar múltiples eventos en Cuba de impacto internacional, sobresaliendo la VI Cumbre del MNOAL, el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes y el Primer Vuelo Espacial Conjunto Soviético-Cubano. 

En aquel entonces la situación internacional se caracterizó por una crisis experimentada por el capitalismo después de la Segunda Guerra Mundial, lo cual trajo consigo una etapa de estancamiento de las condiciones de vida en el mundo subdesarrollado. El endeudamiento de los Países del Tercer Mundo se multiplicaba, mientras que los gastos militares de las potencias aumentaban vertiginosamente. El imperialismo convirtió a Centroamérica en un foco de guerra mientras apoyaba a regímenes castrenses del continente. 

Un mes antes de la realización del II Congreso, Ronald Reagan ganaba las elecciones en Estados Unidos y en su plataforma política incluía las amenazas de bloquear militarmente a Cuba bajo cualquier pretexto.

El Movimiento de Países No Alineados, cuya presidencia había asumido Fidel Castro en 1979, debió enfrentar una coyuntura compleja, por el apoyo incondicional que ofreció Cuba al principio inalienable de los pueblos, como fueron los casos de Etiopía en la lucha por su liberación y el reconocimiento del pueblo saharahui.

Por su parte, actividades relevantes del Partido entre su I y II Congresos pusieron de manifiesto la dinámica de la organización en el cumplimiento de las principales Tesis y Resoluciones. Se constituyen así los buroes ejecutivos y aparatos auxiliares del Partido Comunista de Cuba en las instancias provinciales y municipales, de acuerdo con la nueva división político- administrativa del país.

Se realizaron los plenos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y se celebra el  Activo Nacional del Partido presidido por el Comité Central donde Fidel Castro  analiza acerca de la marcha de las principales tareas y problemas de la construcción económica, otras cuestiones de interés y las fundamentales actividades del Partido, del Estado y del pueblo en el periodo inmediato.

Desde la convocatoria del Congreso hasta su realización se efectuaron actividades preparatorias como las asambleas de balance, la elección de los candidatos, entre otras.

El Congreso fue celebrado en el Palacio de las Convenciones, en la capital cubana. Las palabras de apertura estuvieron a cargo  del segundo secretario, Raúl Castro.

Participaron 1772 delegados, de un total de 1780 electos, así como numerosos invitados nacionales y de organizaciones hermanas de otros países; entre ellos 142 partidos comunistas. Varios de los representantes de estos partidos se pronunciaron, como fue el caso de Rodney Arismendi, del Partido Comunista de Uruguay, y Maurice Bishop, del Movimiento de la Nueva Joya de Granada.

En la presentación del Informe al II Congreso, el compañero Fidel Castro expuso un balance crítico del período entre 1975 y 1980. Durante las sesiones se analizó la situación económica  y los aspectos relacionados con la perspectiva hasta el año 2000.

En este sentido se analizaron los objetivos principales de la economía global; la consolidación y el perfeccionamiento del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SDPE); la orientación de las inversiones básicas; la distribución territorial de las fuerzas productivas; el desarrollo de la ciencia y de la técnica; la protección del medio ambiente y de los recursos naturales; el desarrollo agropecuario, de las construcciones, del transporte y las comunicaciones; así como el desarrollo de la educación y la cultura; de la salud pública; aunque también se evaluaron temas acerca del comercio interior y los servicios a la población y las relaciones económicas internacionales. 

Se examinaron y aprobaron las proyecciones futuras para el quinquenio 1981-1985 y las líneas generales de la política nacional e internacional. 

Como resultado de las comisiones quedaron aprobadas las Resoluciones siguientes: 

  • Sobre la Plataforma Prográmatica del Partido
  • Sobre la Vida Interna del Partido.
  • Sobre los Estatutos del Partido Comunista de Cuba.
  • Sobre la Política de formación, selección, ubicación, promoción y superación de los cuadros.
  • Sobre la Lucha Ideológica.
  • Sobre los estudios del marxismo-leninismo en nuestro país.
  • Sobre la política en relación con la religión, la iglesia y los creyentes.
  • Sobre los medios de difusión masiva.
  • Sobre política educacional.
  • Sobre la ciencia y la técnica.
  • Sobre la cultura artística y literaria.
  • Sobre la cultura física y el deporte.
  • Sobre el perfeccionamiento de los órganos del Poder Popular.
  • Sobre la política internacional.
  • Sobre la formación de la niñez y la juventud.
  • Sobre el pleno ejercicio de la igualdad de la mujer.
  • Sobre la cuestión agraria y las relaciones con el campesinado.
  • Sobre el Sistema de Dirección y Planificación de la Economía.

Uno de los acuerdos fundamentales fue la aprobación del Comité Central del PCC, así como del Buró Político y el Secretariado.

Dirección del Partido electa 

Buró Político

Fidel Castro Ruz

Raúl Castro Ruz

Juan Almeida Bosque

Ramiro Valdés Menéndez

Guillermo García Frías

José Ramón Machado Ventura

Blas Roca Calderío

Carlos Rafael Rodríguez Rodríguez

Osvaldo Dorticós Torrado

Pedro Miret Prieto

Sergio del Valle Jiménez

Armando Hart Dávalos

Arnaldo Milían Castro

Jorge Risquet Valdés-Saldaña

Julio Camacho Aguilera

Osmani Cienfuegos Gorriarán

 Secretariado

Primer Secretario: Fidel Castro Ruz

Segundo Secretario: Raúl Castro Ruz

Pedro Miret Prieto

José Ramón Machado Ventura

Jorge Risquet Valdés-Saldaña

Antonio Pérez Herrero

Jesús Montané Oropesa

Lionel Soto Prieto

Julián Rizo Alvarez

  Miembros suplentes

Abelardo Colomé Ibarra

Senén Casas Regueiro

Sixto Batista Santana

Antonio Pérez Herrero

Humberto Pérez González

Jesús Montané Oropesa

Miguel Cano Blanco

Vilma Espín Guilloys

Roberto Veiga Menéndez

José Ramírez Cruz

Armando Acosta Cordero

 Presidente del Comité Nacional de Control y Revisión

Juan Almeida Bosque

La  prensa cubana dejó constancia de la significación del evento, incluso en el plano internacional.

El Congreso fue clausurado en un acto de masas en la Plaza de la Revolución “José Martí”. En su discurso de clausura, el compañero Fidel enfatizó en “la sólida, profunda, indestructible vinculación de nuestro Partido con las masas. Se confirma así la gran verdad de que el Partido es el Partido de nuestro pueblo, y que nuestro Partido existe por el pueblo y para el pueblo.”

 

1980