Rapidez y sensibilidad: premisas vitales para atender bien a los barrios

Alina Perera Robbio
Presidencia
«Esto llegó para quedarse pero no precisamente de la misma manera», expresó este lunes, desde el Palacio de la Revolución, el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, en un análisis sobre las acciones de transformación que se han hecho y harán en las comunidades de Cuba.

Llegar al mayor número posible de personas necesitadas; administrar mejor los recursos; que los dirigentes de un territorio —especialmente de un municipio, ese espacio donde se dan muchas de las verdaderas batallas por el bienestar de la gente— asuman la autoridad que les concede cuanto está legislado y sean más proactivos y directos; encontrar soluciones más rápidas, aunque no sean las perfectas, a tanto problema acumulado. De todo eso se trata si el empeño tiene que ver con la transformación de un barrio en Cuba.

Las reflexiones fueron hechas este lunes, desde el Palacio de la Revolución, por el Primer Ministro de la República de Cuba, Manuel Marrero Cruz, durante un encuentro sostenido por el también Miembro del Buró Político con autoridades del país —entre las que se encontraban viceprimeros ministros, titulares de diferentes carteras, dirigentes de organizaciones políticas y de masas—, y que además contó con la presencia (en su caso a través de videoconferencia) del Miembro del Buró Político y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo Hernández, así como con el viceprimer ministro y Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez.

«Hace falta un accionar más directo (…); se están dejando de hacer cosas que no pasan por los materiales (de construcción)», reflexionó el Jefe de Gobierno durante el intercambio que versó sobre el trabajo transformativo que se viene desplegando en las comunidades desde el año 2021, y sobre el cual Marrero Cruz afirmó: «Esto llegó para quedarse pero no precisamente de la misma manera».

Lo hizo en clara alusión a la necesidad de lograr mayor impacto en un propósito que, a pesar de los esfuerzos y de cuanto está diseñado como política desde la dirección del país, todavía no tiene el impacto deseado y que hace falta.

El punto de partida de la jornada fue el análisis de lo que se ha venido realizando en la capital, tema a propósito del cual el Primer Ministro reconoció que en La Habana se ha venido haciendo «un trabajo meritorio», el cual se ha ido perfeccionando, y en el que las autoridades del Partido y el Gobierno buscan mantener el ritmo.

Luis Antonio Torres Iríbar, Primer Secretario del Partido Comunista en La Habana, expresó en la reunión que este 2022 comenzó bien en cuanto a las acciones de transformación en los barrios, porque durante el 2021 todo el esfuerzo que en estos días continúa tuvo sus inicios a mediados de año, mientras que el presente lapso tiene la ventaja de que arrancó en enero, momento en que se hace la valoración de lo logrado meses atrás, al tiempo de que se organizan mejor las estrategias de cambio que incluyen la arista cultural, esa con la cual se pretende dejar una huella diferente y de mayor alcance.

Entre otras ideas, Iríbar subrayó que la provincia tiene una responsabilidad no solo concerniente a levantar o restaurar paredes: los esfuerzos, dijo, también van encaminados a fortalecer las estructuras que garantizan las gobernabilidad en cada escenario, así como lograr que las personas participen realmente en cada decisión que gravite sobre la mejoría del barrio.

De 67 comunidades, el trabajo de transformación llegará a 126 en el transcurso del presente año, enunció el dirigente partidista, quien además apuntó que en el despliegue han sido incluidas las comunidades de tránsito, a las cuales se les confiere un tratamiento de barrio en pos de ir solucionando los problemas allí acumulados.

Por su parte el Gobernador de la capital, Reinaldo García Zapata, subrayó que los cambios tienen como puntos de partida las acciones constructivas y también las de tipo social. Ya son, ejemplificó, más de 9 mil las acciones constructivas que han sido terminadas; se han constituido casi 70 grupos de prevención social; y se ha trabajado en tareas como la entrega de libretas de abastecimiento, legalización de viviendas, gestiones para que un grupo de jóvenes continúen sus estudios o para que madres con varios hijos tengan empleo.

En esto de transformar lugares —como detalló García Zapata— han sido echadas más de 111 000 toneladas de asfalto, han nacido kilómetros de viales, y se ha producido una labor intensa de saneamiento. Todo ese esfuerzo, expresó el Gobernador de La Habana, tiene como basamento los análisis sistemáticos y el intercambio sostenido con las autoridades locales.

Varias voces se sumaron a la reflexión colectiva; entre ellas, la del ministro de Cultura Alpidio Alonso Grau, quien habló sobre la dimensión espiritual de la acción transformadora en los barrios, y sobre las potencialidades existentes en el ámbito de la cultura. «Lo más importante, resaltó el titular, es el cambio de concepto con que vamos a trabajar la programación cultural». De cara a esos espacios, dijo el titular, ha habido una respuesta muy entusiasta de parte de la vanguardia artística.

Como la mirada que lleva una comunidad es multifactorial, y porque en ese escenario están tomando parte activa cada ministerio del país, también compartieron sus opiniones la titular de Educación, Ena Elsa Velázquez Cobiella, y la de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Marta Elena Feitó Cabrera. Así fue porque las opciones de estudio y de empleo, los diagnósticos para que tales conquistas de la Revolución lleguen de modo eficaz a quienes las necesitan, constituyen pilares del salto social al cual se aspira.

Hacia el final del encuentro el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, abogó por encontrar caminos más prácticos y expeditos, que toquen a las personas urgidas, por ejemplo,  en eso de encontrar soluciones en asuntos prioritarios como el de la vivienda. Pidió mayor sensibilidad a las autoridades, especialmente aquellas que deben impactar directamente en las comunidades; y en sentido general hizo referencia al valor de avanzar en la tarea de apoyar a las personas, para que en ellas la confianza, más que una palabra, sea una conquista real.