Huelga del nueve de abril acercó la victoria final

ORGE WEJEBE COBO
ACN
En toda la Isla se fortaleció la lucha clandestina, que se extendió en los pueblos y ciudades bajo la conducción del Movimiento 26 de julio y la participación del Directorio Revolucionario 13 de marzo y el Partido Socialista Popular, como principales organizaciones de la resistencia.

El miércoles nueve de abril de 1958 amaneció como un día soleado y aparentemente tranquilo en gran parte del país, pero a las 11:00 de la mañana irrumpió la calma una alocución transmitida por las ondas de la radio, a través de las cuales el locutor con voz emocionada exhortaba:

Atención cubanos es el Movimiento 26 de Julio, llamando a la Huelga General Revolucionaría, Hoy es el día de la libertad. Día de la huelga general revolucionaría. Adelante cubanos, desde este momento se comienza en toda Cuba la lucha final que solo terminará con el derrocamiento de la Dictadura, Obreros, estudiantes, profesionales, patrones, a la huelga general revolucionaría, desde este momento (…)”

Comenzó así una de las acciones más heroicas que perseguía la derrota de la dictadura del presidente Fulgencio Batista.

No resultaban vanas las esperanzas que motivaron ese alzamiento nacional cuando se iniciaba 1958 y el Ejército Rebelde ya se había consolidado como fuerza guerrillera, tal condición la patentizaba la partida el primero de marzo desde Pata de la Mesa, Sierra Maestra, de las columnas de los comandantes Raúl Castro y Juan Almeida Bosque para fundar el II Frente Frank País y el III Frente Dr. Mario Muñoz Monroy, respectivamente, mientras el comandante Camilo Cienfuegos realizaba acciones en los llanos.

En toda la Isla se fortaleció la lucha clandestina, que se extendió en los pueblos y ciudades bajo la conducción del Movimiento 26 de julio y la participación del Directorio Revolucionario 13 de marzo y el Partido Socialista Popular, como principales organizaciones de la resistencia.

Prevalecía un gran entusiasmo y la decisión de convertir el nuevo año en el último de la dictadura. El Comandante en Jefe Fidel Castro, se había reunido en los primeros días de marzo en los Altos del Naranjo, Sierra Maestra, con los dirigentes del Movimiento 26 de Julio y del Ejército Rebelde, y el 12 de marzo quedó elaborado el Manifiesto Al pueblo de Cuba, de 21 puntos.

En dicho documento se apreciaba que el ´“resquebrajamiento visible de la Dictadura, la maduración de la conciencia nacional, y la participación beligerante de todos los sectores sociales, políticos, culturales y religiosos del país, la lucha contra Batista ha entrado en su fase final” y que “la estrategia del golpe decisivo se basa en la Huelga General Revolucionaria secundada por la Acción Armada“.

Fidel siempre consideró que las acciones en las ciudades debían tener una completa sincronización y servir de apoyo a las fuerzas combativas, por lo cual se aprobó el proyecto de la Huelga General del 9 de abril de 1958, concebida con levantamientos coordinados en la nación, junto con acciones del Ejército Rebelde.

En la capital, Marcelo Salado dirigió las acciones que incluyeron el asalto a la armería de la calle Mercader, en la Habana Vieja, el paro del transporte y otras acciones de sabotaje y propaganda en otros puntos de la urbe.

Pero las fuerzas represivas en La Habana y en el resto del país se impusieron frente a los combatientes casi desarmados y sin la suficiente organización de las acciones, falta de coordinación, dificultades en la preparación del movimiento huelguístico y sobre todo la dura represión de los órganos batistianos que controlaban a sangre y fuego las ciudades, entre otros factores.

Marcelo Salado fue asesinado a mansalva, al intentar dirigir directamente las acciones y salir de su puesto de mando en los alrededores del Garaje de las calles G y 25, en El Vedado. Resultó víctima de la delación de un ex compañero traidor, convertido en tripulante de una perseguidora que se encontraba en el lugar y sorprendieron al revolucionario.

Fueron destacadas las acciones de los revolucionarios en Santiago de Cuba, que repitieron la epopeya del alzamiento del 30 de noviembre, mientras en Sagua la Grande los huelguistas tomaron la ciudad por 24 horas, en tanto en otras localidades hubo acciones como las protagonizadas en Santa Clara, Matanzas, Ciego de Ávila, Camagüey entre otras.

En la Huelga General del nueve de abril más de 100 revolucionarios pagarían con su vida tanto durante esa jornada como en días sucesivos, bajo la represión de las fuerzas uniformadas que vivían sus últimos meses de poder.

Aunque la acción fracasó, no fue en balde y a poco más de seis meses -tal como vaticinó Fidel en carta a Faustino Pérez, uno de los sobrevivientes de ese hecho- “Tengo la más firme esperanza de que en menos tiempo de lo que muchos son capaces de imaginar, habremos convertido la derrota en victoria”.