De la comunidad a la esfera mediática, caminos recorridos y tramos por vencer

Pedro de la Hoz
Granma
Rogelio Polanco Fuentes, miembro del Secretariado del Comité Central y jefe de su Departamento Ideológico, realizó un intercambio con los integrantes de la Presidencia Nacional de la Uneac, que sesionó esta semana en la capital

Foto: Tomada de la web de la UNEAC
El pleno reconocimiento de la dirección del Partido a los escritores y artistas por su papel decisivo en la preservación y continua renovación del consenso social en torno a la Revolución, y la confianza en el peso de la producción artística y literaria y el pensamiento a la hora de afrontar los retos de la hora actual confirmaron la certeza del rumbo emprendido, histórica y continuamente reactualizado, por la vanguardia intelectual y creadora agrupada en la Uneac.

Tan estimulante perspectiva fue compartida por Rogelio Polanco Fuentes, miembro del Secretariado del Comité Central y jefe de su Departamento Ideológico, durante un intercambio con los integrantes de la Presidencia Nacional de la organización, que sesionó esta semana en la capital, luego de un año sin encuentros presenciales a causa de la situación epidemiológica.  

Cuánto los escritores y artistas han aportado a la fragua de valores éticos y ciudadanos en estos tiempos cruciales, pero, sobre todo, de qué modo concreto esas contribuciones hallarán cauce en lo adelante, emergieron como los asuntos medulares ventilados durante el diálogo que coronó tres intensas jornadas de trabajo.

Se trata de avanzar en caminos recorridos por años en los que, sin embargo, quedan muchos tramos por vencer a paso firme y en plazos que no admiten dilaciones: del barrio a la esfera mediática, de la escuela como la institución cultural más importante de la comunidad a la proyección en las redes y plataformas digitales. 

En todo el país, la Uneac, por largo tiempo, se ha implicado en proyectos socioculturales comunitarios. Más de 70 miembros de la organización en La Habana liderean proyectos y coordinan la labor comunitaria con lo que dan continuidad a un empeño nacido en 1994, en medio de la crisis económica de aquella década. Luis Morlote, presidente de la Uneac, recordó que esa labor no pocas veces ha debido sortear incomprensiones y carencias de apoyo que no han hecho mella en vocaciones irreductibles. Tal impulso se ha reactivado favorablemente en momentos en que las comunidades están en el vórtice de los procesos de transformación social.

Las experiencias acumuladas están dando el salto hacia la sistematización desde la ciencia. Un ejemplo se tiene en Las Tunas, donde la escritora Lourdes Jacobo, presidenta del Comité Provincial, abordó en su tesis doctoral en Ciencias de la Educación un modelo posible para la incidencia de creadores en proyectos pedagógicos estéticos y de formación de valores en una escuela. En el campo mediático, donde aún se está lejos de cumplir expectativas integralmente satisfactorias, Juan Ramírez, presidente del Comité Provincial de Granma, se doctoró con una investigación acerca de la concepción cultural de la televisión local. Ambos aportes merecen ser conocidos y debatidos en ámbitos mayores.

El intercambio abarcó también el compromiso de la organización con el Programa de Adelanto de la Mujer, a partir de iniciativas anticipadoras, como el proyecto Todas, promovido por la Comisión de Cultura, Género y Equidad, y con el Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial, en el que la experiencia de más de diez años de accionar de la Comisión José Antonio Aponte ha sido fundamental.

Entre los temas que precisan impostergables tratamientos puntuales figuran el fomento del coleccionismo institucional de obras de arte y su reflejo en las políticas fiscales, y el redimensionamiento de las industrias culturales de modo tal que respondan a principios y valores de nuestro modelo social y se atemperen al escenario de los actuales actores económicos.

La Revolución cuenta con los artistas e intelectuales, enfatizó Polanco, porque no se puede concebir la Revolución sin la cultura. Para ello constituye una fortaleza indudable el diálogo fluido y mutuamente enriquecedor entre la vanguardia política y la vanguardia artística y literaria, que tiene su raíz en las Palabras a los intelectuales de Fidel y en una práctica desarrollada en más de seis décadas, continuamente fecundada. La actual dirección política no solo es consecuente con ese legado, sino que lo fertiliza y desarrolla de manera permanente.

Polanco llamó la atención, además, sobre el proceso de crecimiento al que se encuentra abocada la Uneac y a la necesidad de sumar jóvenes y probados talentos.

El escritor Abel Prieto intervino para colocar en contexto las tareas intelectuales, requeridas de una articulación coherente que permita avances en el desmontaje de matrices de opinión colonizadoras y distorsiones de jerarquías culturales en nuestro medio.

En cuanto al balance de las sesiones de la Presidencia de la Uneac, Morlote significó la consistencia de las acciones de la organización en todo el país durante los dos últimos años, marcados por la pandemia y las graves restricciones derivadas del recrudecimiento de la hostilidad imperial. Punto a punto se dio seguimiento a los acuerdos y planteamientos del IX Congreso de la Uneac tanto en la escala nacional como territorial. No se ha dejado de trabajar ni un minuto, pero tenemos la obligación, señaló, de comunicar mejor y con mayor impacto lo que hacemos.