Ciencia cubana: Un discurso, un día y la concreción de un anhelo

Lic. José Carlos Díaz Borges
Departamento de Historia de Cuba, Universidad de La Habana
La trascendental alocución del Comandante en Jefe, pronunciada en el paraninfo de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, devino en hoja de ruta

“El futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando; lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia; ya que una parte considerabilísima de nuestro pueblo no tenía acceso a la cultura, ni a la ciencia, una parte mayoritaria de nuestro pueblo.  Era una riqueza de la cual no podía nada esperarse porque no tenían la oportunidad.  Y así, siendo la mitad de nuestra población rural, solamente el 5% de los niños campesinos llegaban hasta el 5to grado.  

¡Cuántas inteligencias se habrán desperdiciado en ese olvido! ¡Cuántas inteligencias se habrán perdido!  Inteligencias que hoy se incorporarán a la vida de su país; inteligencias que hoy se incorporarán a la cultura y a la ciencia, porque para eso estamos convirtiendo las fortalezas en escuelas; para eso estamos construyendo ciudades escolares; para eso estamos llenando la isla de maestros, para que en el futuro la patria pueda contar con una pléyade brillante de hombres de pensamiento, de investigadores y de científicos.

Ustedes, que han sido los pioneros, verán cómo algún día no lejano, empiezan a cosecharse los primeros frutos de la semilla que hoy estamos sembrando para que deje de ser la cultura, deje de ser la universidad, lugar donde solo tiene acceso una parte de nuestro pueblo, para que todo nuestro pueblo tenga acceso a ella.  Por eso, nosotros consideramos que el mejor sistema es aquel que le brinda la oportunidad de ir a la universidad, no al privilegio sino a la inteligencia.  Y así pensamos organizar las escuelitas en los campos y así pensamos organizar los centros secundarios de enseñanza rural y así pensamos organizar las ciudades escolares, de manera que los niños más inteligentes, los más inteligentes de cada escuela, tengan oportunidad de llegar a las universidades y tengan oportunidad de escalar los lugares más destacados de nuestra cultura.”

Este constituyó parte del discurso realizado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 15 de enero de 1960, en el marco de la conmemoración del vigésimo aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba. La trascendental alocución, pronunciada en el paraninfo de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana (actual sede del Museo Nacional de la Ciencia y la Tecnología), devino en hoja de ruta para una serie de profundas trasformaciones que en materia de formación humana y desarrollo científico-profesional promovería la Revolución en la sociedad cubana. Sus resultados sesenta y dos años después son fácilmente reconocibles a lo ancho y largo de la Isla.

Es por ello que esta fecha fue escogida desde el 1990 para celebrar el Día de la Ciencia Cubana, realizándose en distintos centros del país jornadas científicas, fórums y reconocimientos a personalidades e instituciones destacadas en materia científica.