En las asambleas de elección de trabajadores ejemplares, que se
realizan en los centros laborales, en las que los trabajadores proponen
y eligen a aquellos que según su criterio reúnen las condiciones
para ser procesados con vistas a su ingreso al Partido, tenemos una de
las experiencias más importantes y valiosas en la lucha por lograr,
en las condiciones históricas concretas, un Partido de calidad
y estrechamente vinculado a las masas populares que velan por mantener
la pureza de sus filas.
Los Estatutos del Partido consagran estos principios de ingreso a sus
filas y encarga a las organizaciones de base a realizar los procesos de
crecimiento, y adoptar en sus reuniones las decisiones sobre la admisión
o no, de los nuevos militantes, con la ratificación del organismo
superior correspondiente.
La Constitución de la República de Cuba aprobada en referendo
popular el 15 de febrero de 1976, en el que votaron el 98% de los electores
y la aprobaron el 97,7, definió el papel del Partido en la sociedad
cubana. En el artículo 5 del capítulo I de la Constitución
se establece que: "El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista,
vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente
superior de la Sociedad y el Estado, que organiza y orienta los esfuerzos
comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo
y el avance hacia la sociedad comunista."
El Partido Comunista de Cuba encarna las heroicas tradiciones revolucionarias
del pueblo cubano, mantenidas muy en alto por generaciones de luchadores
contra el colonialismo español y el neocolonialismo imperialista
de los Estados Unidos, y constituye un fiel continuador del Partido Revolucionario
Cubano (PRC) que fundó José Martí para la lucha por
la independencia nacional, del primer Partido Comunista simbolizado en
las vidas de Julio Antonio Mella y Carlos Baliño, y de las organizaciones
revolucionarias que protagonizaron la lucha contra la tiranía batistiana.
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